¬ŅC√≥mo detecta un avi√≥n comercial si hay otro avi√≥n que viene de frente cuando cruza el Atl√°ntico? Si has contestado ‚Äúcon el radar de a bordo‚ÄĚ tenemos una mala noticia para ti. La mayor parte del tiempo que los aviones sobrevuelan el oc√©ano, lo hacen a ciegas. La soluci√≥n pasa por el control de tr√°fico a√©reo y una incre√≠ble autopista virtual de 10 carriles.

Lo del radar no es ninguna broma. Cómo explican en Wendover Productions, el sistema de radar de los vuelos comerciales solo funciona hasta 250 kilómetros mar adentro. A partir de ahí, los ojos de los aviones que cruzan el Atlántico entre Europa y la costa este de Estados Unidos están en tierra el centro de control de Gander, en Newfoundland.

Advertisement

Este centro en la parte m√°s oriental de Canad√° es el que regula el tr√°fico en las rutas que cruzan el Atl√°ntico Norte. Hay otros similares en otras partes del mundo. Lo que hacen, en esencia, es administrar una serie de corredores a√©reos que funcionan como los carriles de una autopista. Cada noche, las compa√Ī√≠as a√©reas env√≠an a Gander la previsi√≥n de sus vuelos para el d√≠a siguiente. Con esa documentaci√≥n, cada piloto solicita al centro de control el pasillo a√©reo por el que cree que va a optimizar el viaje mejor.

La mayor parte de las veces, Gander adjudica al piloto el pasillo que ha pedido, pero no siempre es así. A veces el piloto recibe otras coordenadas cuando alcanza el punto de ruta para entrar en la autopista. Esto suele ocurrir cuando en el pasillo que pedía ya hay un vuelo demasiado cerca. La distancia de seguridad entre aviones que se siguen es de 15 minutos o 225 kilómetros. Sobre tierra firme, donde ya sí hay radar, esta distancia se reduce a solo cinco kilómetros.

Cuando el piloto entra en el canal asignado, se asegura de que las comunicaciones por radio (satélite y alta frecuencia) funcionan y recibe una comunicación que reza: Radar Services Terminated. Have a Good Night. El resto es poner el piloto automático (todas las rutas están precargadas) y esperar.

Advertisement

Hay varias razones por las que más de 2.000 aviones pasan por esta autopista cada día y no por otras rutas al cruzar el Atlántico. Para empezar, es la línea más corta entre Nueva York y Londres. Parece curva sobre un mapa, pero se debe solo a la curvatura de nuestro propio planeta. Además, el Atlántico Norte es hogar de la corriente atmosférica del Jet Stream o corriente del chorro, un masivo flujo de aire que permite ahorrar mucho combustible y tiempo de vuelo cuando se viaja de América a Europa (pero no al revés). Es solo uno de los entresijos más de una profesión fascinante. [vía Wendover Productions]


Síguenos también en Twitter, Facebook y Flipboard.