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Ciencia

La sorprendente red oculta bajo la Amazonía que obliga a reescribir su historia

Un innovador escaneo aéreo dejó al descubierto cientos de estructuras escondidas bajo la selva amazónica y reveló indicios de una civilización mucho más avanzada y numerosa de lo imaginado. El hallazgo plantea nuevas preguntas sobre el pasado de la región y sobre un misterio que sigue sin respuesta.
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Durante décadas, la Amazonía fue considerada una región con poblaciones dispersas y asentamientos de pequeña escala. Sin embargo, un descubrimiento impulsado por tecnología de última generación está cambiando esa visión de forma radical. Bajo el espeso manto de la selva permanecían ocultas evidencias de una sociedad sorprendentemente organizada, capaz de transformar el paisaje y levantar enormes complejos cuyo verdadero alcance apenas comienza a comprenderse.

Un hallazgo que cambia la visión de la Amazonía

Una investigación publicada en la revista Nature reveló evidencias de una antigua civilización que habitó el suroeste de la Amazonía entre aproximadamente el 600 a. C. y el 850 d. C. Gracias a un escaneo láser realizado desde el aire, los investigadores identificaron más de 400 sitios ceremoniales pertenecientes a la cultura Aquiry, una sociedad cuyo nombre deriva del antiguo término indígena utilizado para el río Acre.

El descubrimiento desafía la idea de que esta parte de la Amazonía estuvo escasamente poblada durante la antigüedad. Por el contrario, los restos encontrados muestran una organización territorial compleja y una planificación a gran escala que se extendía por cerca de 183.000 kilómetros cuadrados, una superficie comparable a la de algunos países actuales.

Entre las construcciones identificadas destacan enormes figuras geométricas excavadas en el terreno mediante profundas zanjas. Estas estructuras estaban conectadas por amplios caminos rectos que unían distintos centros políticos y ceremoniales, reflejando un notable nivel de planificación e ingeniería.

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©YouTube

Cientos de sitios encontrados, pero miles podrían seguir ocultos

Aunque el equipo documentó más de 400 estructuras bien conservadas, los especialistas consideran que esa cifra representa apenas una pequeña parte de todo lo que permanece escondido bajo la vegetación.

Los cálculos indican que podrían haber existido más de 20.000 centros ceremoniales distribuidos por la región. El mayor de los complejos descubiertos hasta ahora ocupa unas 50 hectáreas, una dimensión que evidencia la importancia de estas construcciones dentro de la antigua sociedad.

El arqueoantropólogo Martti Pärssinen, de la Universidad de Helsinki y autor principal del estudio, explicó que uno de los aspectos más sorprendentes fue la enorme concentración de geoglifos y otras obras de tierra localizadas en una zona que representa menos del 3 % de toda la Amazonía. Esto sugiere que podrían existir numerosos asentamientos similares en otras áreas que aún no han sido exploradas con esta tecnología.

Una población mucho mayor de la que se imaginaba

Las nuevas estimaciones también modifican profundamente lo que se creía sobre la cantidad de habitantes que vivieron en la Amazonía hace más de mil años.

Según los investigadores, entre 1,25 y 3 millones de personas habrían habitado únicamente esta región durante los primeros siglos del primer milenio. Si esa tendencia se replicara en otras zonas amazónicas, la población total del bosque tropical podría haber alcanzado varias decenas de millones de habitantes.

Este escenario obliga a reconsiderar el papel que desempeñaron las antiguas sociedades amazónicas en la historia de Sudamérica. Lejos de tratarse de pequeños grupos aislados, la evidencia apunta a comunidades numerosas, organizadas y capaces de modificar extensamente el entorno en el que vivían.

Los investigadores sostienen que todavía quedan muchas áreas por estudiar y que futuras exploraciones podrían ampliar significativamente el conocimiento sobre estas poblaciones.

Una civilización que transformó el paisaje

Los vestigios encontrados no solo muestran impresionantes construcciones, sino también un impacto directo sobre el ambiente amazónico.
Los Aquiry despejaban amplias zonas de bosques de bambú mediante quemas controladas para crear espacios destinados al cultivo de maíz, yuca y calabaza. Además, promovían el crecimiento de determinadas especies de árboles consideradas valiosas para su cultura, modificando gradualmente la composición natural de la vegetación.

Los autores del estudio consideran que estas prácticas tuvieron efectos mucho más importantes sobre el ecosistema de lo que se había pensado hasta ahora. Incluso plantean que la actividad humana pudo haber influido en la producción de carbono y otros procesos ambientales, un aspecto que podría incorporarse en futuros modelos sobre la evolución climática de la Amazonía.

La tecnología que permitió ver lo invisible

El gran protagonista de este descubrimiento fue el sistema LiDAR, una tecnología de detección mediante láser capaz de revelar estructuras ocultas bajo la vegetación sin necesidad de desmontar la selva.

Durante los vuelos, los equipos recorrieron trayectos de aproximadamente 450 kilómetros, escaneando largas franjas del territorio. Los pulsos láser atravesaron los espacios existentes entre las copas de los árboles, rebotaron en el suelo y permitieron reconstruir digitalmente el relieve con gran precisión.

Esta metodología ya había demostrado su eficacia en otros descubrimientos arqueológicos, como antiguos asentamientos mayas ocultos por la selva, y vuelve a confirmar su enorme potencial para localizar vestigios invisibles desde la superficie.

El misterio que todavía nadie logra explicar

A pesar de la magnitud del hallazgo, la mayor incógnita permanece abierta. Los investigadores todavía desconocen qué provocó la desaparición de esta civilización entre los años 850 y 1000 d. C.

No existen respuestas concluyentes sobre las causas de su declive, aunque el interrogante resulta especialmente llamativo porque coincide con un período en el que otras grandes culturas americanas, como la civilización maya clásica, también atravesaban procesos de colapso.

Con miles de posibles sitios aún ocultos bajo la selva y numerosas preguntas pendientes, los científicos creen que la Amazonía todavía guarda algunos de los secretos arqueológicos más importantes del continente y que los próximos descubrimientos podrían cambiar nuevamente la historia conocida de esta región.

 

[Fuente: DW]

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