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Tecnología

Por qué conviene evitar calentar alimentos en recipientes de plástico, aunque digan “aptos para microondas”

Un experimento detectó que algunos recipientes liberaban millones de microplásticos y miles de millones de nanoplásticos después de tres minutos en el microondas. Todavía no está claro qué efectos tienen estas partículas en la salud humana, pero utilizar vidrio o cerámica permite reducir una exposición innecesaria.
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Calentar las sobras directamente dentro de un recipiente de plástico es una práctica habitual. El envase parece conservar su forma, no se derrite y, en muchos casos, incluye una etiqueta que lo identifica como apto para microondas.

Sin embargo, un estudio dirigido por investigadores de la Universidad de Nebraska-Lincoln encontró que determinados envases podían liberar enormes cantidades de partículas microscópicas al ser calentados.

El trabajo no demuestra que utilizar ocasionalmente uno de estos recipientes cause una enfermedad. Sí muestra que el calor puede acelerar el deterioro de algunos plásticos y trasladar partículas al contenido.

Millones de partículas en solo tres minutos

Los investigadores analizaron dos recipientes reutilizables de polipropileno y una bolsa de polietileno comercializados para almacenar alimentos infantiles.

Los llenaron con agua desionizada y con una solución de ácido acético al 3%, utilizada para imitar alimentos acuosos y ácidos. Después reprodujeron distintas situaciones de uso, como conservarlos a temperatura ambiente, refrigerarlos durante varios días o calentarlos durante tres minutos en un microondas.

El calentamiento fue la situación que produjo la mayor liberación. En algunos ensayos se detectaron hasta 4,22 millones de microplásticos y 2.110 millones de nanoplásticos por cada centímetro cuadrado de superficie del recipiente.

Estas cifras no permiten calcular directamente cuántas partículas ingiere una persona. La cantidad variaba según el envase, el líquido y las condiciones del experimento. Además, el estudio se limitó a tres productos, por lo que sus resultados no pueden extenderse automáticamente a todos los recipientes existentes.

Por qué conviene evitar calentar alimentos en recipientes de plástico, aunque digan “aptos para microondas”
© Magda Ehlers – pexels

Qué significa realmente “apto para microondas”

El texto original señala que esta etiqueta solo garantiza que el plástico no se agrietará o derretirá. Esa explicación es incompleta.

Los materiales destinados a entrar en contacto con alimentos deben estar autorizados para unas condiciones concretas de utilización. La FDA evalúa, entre otros factores, la posible migración de sustancias y la exposición que podría producirse durante el uso previsto.

Un recipiente apto para microondas debería soportar el calentamiento indicado por su fabricante. Sin embargo, la etiqueta no significa que el material sea indestructible ni que nunca desprenda partículas microscópicas.

La FDA recomienda utilizar únicamente recipientes fabricados específicamente para microondas y seguir las instrucciones del producto. Algunos plásticos no deben introducirse porque pueden deformarse o derretirse debido al calor transmitido por los alimentos.

También conviene desechar los recipientes que estén rayados, deformados, agrietados o visiblemente deteriorados y no reutilizar envases descartables de comida para llevar salvo que el fabricante lo permita.

Las pruebas celulares no demuestran daños en personas

El estudio expuso células renales embrionarias humanas cultivadas en laboratorio a concentraciones de partículas liberadas por los recipientes. Después de 48 y 72 horas, algunas concentraciones redujeron considerablemente la viabilidad celular.

Este resultado indica que las partículas pueden producir efectos en células expuestas directamente bajo condiciones experimentales. No demuestra que calentar alimentos en plástico provoque lesiones renales, cáncer u otra enfermedad en seres humanos.

En el organismo, las partículas atraviesan procesos digestivos, pueden eliminarse y no necesariamente alcanzan los tejidos en las mismas concentraciones utilizadas en el laboratorio.

La FDA sostiene que actualmente no existe evidencia científica suficiente para demostrar que los niveles de micro y nanoplásticos detectados en los alimentos representen un riesgo para la salud. También advierte que faltan métodos estandarizados para medirlos y comparar correctamente los diferentes estudios.

La Organización Mundial de la Salud coincide en que existen importantes lagunas sobre la exposición, absorción y toxicidad de estas partículas y considera necesario continuar investigando.

Una precaución sencilla mientras avanza la ciencia

No es necesario entrar en pánico ni tirar inmediatamente todos los recipientes de plástico. El hallazgo tampoco significa que el horno microondas sea peligroso: las microondas son radiación no ionizante y los equipos que cumplen las normas son seguros cuando se utilizan correctamente.

La precaución más sencilla consiste en pasar la comida a un recipiente de vidrio o cerámica antes de calentarla. También es recomendable evitar que el film plástico toque el alimento y respetar siempre las instrucciones de los envases y del electrodoméstico.

Todavía no sabemos con exactitud qué consecuencias tiene ingerir microplásticos durante décadas. Pero, cuando existe una alternativa accesible, calentar la comida en vidrio permite reducir una fuente de exposición sin modificar prácticamente ningún hábito.

 

 

Fuente: Wired.

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