En el corazón de Asturias, en la localidad de Tapia de Casariego, se encuentra un tesoro oculto bajo sus tierras: aproximadamente 30.000 kilos de oro. Esta cantidad representa alrededor del 10% de las reservas del Banco de España, lo que convierte a esta mina en la mayor de Europa. La posibilidad de extraer este valioso metal ha generado un debate intenso entre quienes consideran que traerá desarrollo económico y quienes alertan sobre los posibles daños ambientales y sociales.
Historia de una explotación codiciada

Desde la época del Imperio romano, la minería ha sido parte de la historia española. Durante siglos, diversas empresas han intentado explotar los yacimientos de oro en Salave, pero ningún proyecto ha logrado consolidarse.
Hoy, Exploraciones Mineras del Cantábrico (EMC), una filial de la compañía australiana Black Dragon Gold, ha presentado un plan que busca hacer viable la extracción del oro, asegurando que esta vez se han tomado medidas para mitigar los impactos ambientales. A pesar de estos esfuerzos, la comunidad local sigue dividida entre la promesa de crecimiento económico y la preocupación por el medioambiente.
División en la comunidad: empleo vs. medioambiente

El debate sobre la mina de oro de Salave no es nuevo. Desde 2005, la asociación «Oro No» ha liderado la oposición a la explotación minera en la zona. A su lucha se han sumado pescadores, empresarios del turismo rural, hosteleros y ganaderos, quienes advierten sobre los posibles daños ambientales. Uno de los principales argumentos en contra del proyecto es su impacto en el Espacio Natural Protegido ZEC y ZEPA de Penarronda-Barayo, así como el riesgo de contaminación por metales pesados.
Por otro lado, EMC defiende el proyecto asegurando que generará 159 empleos directos y cerca de 1000 indirectos, lo que representaría un importante impulso económico para la región. Además, la empresa ha eliminado el uso de cianuro en el proceso de extracción, una medida que busca reducir el impacto ecológico y responder a las preocupaciones de la comunidad.
Los desafíos del proyecto
El proyecto cuenta con un presupuesto de 100 millones de euros y prevé la extracción de 31.000 kilos de oro en un periodo de 14 años. Si recibe la aprobación necesaria, la producción podría comenzar en 2025. Sin embargo, hasta la fecha, se han registrado 1297 objeciones, principalmente relacionadas con su impacto ambiental. Estas están siendo analizadas por las autoridades antes de tomar una decisión definitiva.
El futuro de la mina de oro de Salave sigue siendo incierto. Mientras algunos ven en ella una oportunidad de crecimiento y empleo, otros continúan luchando para preservar el entorno natural. Lo que es seguro es que la decisión final tendrá un impacto significativo en la región y en sus habitantes.