Un fallo técnico casi deja a Juno fuera de juego, pero la NASA logró devolverle la vida a su cámara principal. Ahora, esta nave podría convertirse en la primera en estudiar de cerca un objeto interestelar, un evento que marcaría un antes y un después para la exploración espacial y la astrofísica moderna.
Una reparación pionera en medio del vacío espacial

Juno, que lleva años explorando los secretos de Júpiter, sufrió un problema crítico en su sistema de imagen. Los ingenieros del Laboratorio de Propulsión a Chorro descubrieron un fallo en un regulador de alto voltaje que impedía el correcto funcionamiento de Junocam. La solución fue tan arriesgada como innovadora: un proceso experimental conocido como annealing, que consiste en elevar la temperatura interna de los sensores para reparar daños microscópicos en el silicio.
La maniobra se realizó a 595 millones de kilómetros de la Tierra, en un entorno donde el margen de error es prácticamente nulo. Tras la intervención, la cámara quedó lista para una misión que nunca estuvo en los planes originales de la nave: acercarse al objeto interestelar 3I/Atlas.
El desafío de estudiar un visitante de otro sistema estelar

Según las proyecciones del equipo dirigido por Avi Loeb, astrofísico de la Universidad de Harvard, Juno podría maniobrar para situarse a solo 25 millones de kilómetros del objeto 3I/Atlas a mediados de este año. Un acercamiento de este tipo permitiría utilizar su batería de instrumentos —espectrómetros, magnetómetros, detectores de partículas y sensores de microondas— para analizar la composición, la estructura interna y el comportamiento orbital de este visitante cósmico.
3I/Atlas podría ser un cometa, y si comienza a liberar gases al aproximarse al Sol, su trayectoria podría variar. Esto obligaría a recalibrar la ruta de Juno, pero también brindaría una oportunidad única para observar procesos nunca antes estudiados en un objeto interestelar.
El éxito de esta misión improvisada no solo aportaría datos inéditos sobre la naturaleza de 3I/Atlas, sino que marcaría un hito simbólico y educativo: la primera vez que una nave humana se acerca a un cuerpo procedente de otro sistema estelar, un logro que expandiría las fronteras de la exploración espacial.