Saltar al contenido
Ciencia

La misteriosa mandíbula proveniente del mar es el fósil de un elusivo pariente nuestro

Hace diez años, unos pescadores encontraron un hueso de mandíbula en el lecho arenoso del mar de Taiwan. Hoy la ciencia dice que perteneció a un hombre denisovano.
Por Margherita Bassi Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

Comentarios (0)

Los denisovanos fueron un misterioso grupo de humanos arcaicos que se cree vivieron hace unos 370.000 años, y hasta al menos 30.000 años atrás. Aparentemente eran un grupo emparentado con o derivado de los neandertales. Lo poco que se sabe de los denisovanos se basa en un puñado de restos fósiles fragmentados que se desenterraron en la Cueva de Denósiva en Siberia y en la planicie tibetana de China. Pero un nuevo análisis suma otra pieza al rompecabezas denisovano.

En un trabajo que se publicó hoy en Science, un equipo de investigadores de Japón, Taiwán y Dinamarca reveló que el hueso de mandíbula descubierto en Taiwán perteneció a un varón denisovano. Llegaron a esa conclusión después de realizar un análisis paleoproteómico que reveló dos variantes de proteínas relacionadas con los denisovanos. La identificación brinda la evidencia más convincente hasta ahora de que los denisovanos vivieron en diferentes hábitats y se adaptaron a climas diversos.

“Los datos paleoproteómicos de buena calidad que se obtuvieron del Penghu 1 [mandíbula fosilizada] han sido posibles por la preservación relativamente buena del fósil y los métodos optimizados de extracción de proteínas, e indican que el Penghu 1 perteneció a un denisovano varón”, escribieron los investigadores en su trabajo.

El hallazgo

Junto con otros fósiles animales, el Penghu 1 fue hallado por pescadores en el fondo del canal Penghu de Taiwán, área que formó parte del continente asiático en la era del pleistoceno cuando los niveles del mar eran más bajos (hace unos 2,5 millones a 11,700 años). Según el estudio el hueso tiene entre 10.000 y 70.000 años de antigüedad, o entre 130.000 y 190.000 años.

La razón por la que hay dos cálculos diferentes tiene que ver con los métodos que se usan para fechar el fósil. Debido a la degradación del hueso el equipo no pudo usar técnicas de datación directa como la seriada de uranio o el radiocarbono. Más bien dependieron de indicios indirectos como la composición química del fósil, el tipo de fósiles animales que se hallaron cerca, y los datos históricos del nivel del mar. En conjunto, esa evidenci apuntó a las dos posibles ventanas de tiempo.

Diseño Sin Título 2025 04 11t011252.176
©Cheng-Han Sun.

Con la secuenciación de proteínas tomadas del hueso y los dientes los investigadores recuperaron 4.241 residuos de aminoácidos (bloques de construcción de proteínas) e identificar a dos de ellos como variantes específicas de los denisovanos, lo que significa que el hueso de mandíbula perteneció a un denisovano. Esta evidencia molecular directa de la presencia denisovana en lo que hoy es Taiwan respalda una teoría a la que habían apuntado los estudios genéticos de los humanos modernos: los denisovanos habitaron el sudeste de Asia. 

Qué se sabe

Una de las pocas cosas que se saben sobre los denisovanos es que se cruzaron tanto con neandertales como con humanos modernos. Así, hoy hay personas que tienen genes que les legaron sus ancestros denisovanos lejanos, en particular si son personas del sudeste de Asia, lo que sugiere que los denisovanos habitaron el lugar y se cruzaron con humanos modernos también. Antes del análisis paleoproteómico, los fósiles denisovanos solo se habían confirmado por método molecular como del norte de Asia.

“La identificación del Pengh 1 como mandíbula denisovana confirma la inferencia de los estudios genómicos de humanos modernos, de que los denisovanos se habían distribuido ampliamente en el este de Asia”, explicaron los investigadores en su trabajo. Además, “la presencia de denisovanos en diferentes zonas geográficas y climáticas”, desde los fríos inviernos del norte a las alturas de las zonas alpinas subárticas y las condiciones cálidas y húmedas de las planicies tropicales “demuestra su flexibilidad para adaptarse”.

Los investigadores llevaron a cabo análisis morfológicos del hueso y concluyeron que el varón denisovano tenía una mandíbula robusta, molares grandes, y notables estructuras de raíz. Estas características también están en línea con los fósiles denisovanos de la planicie tibetana, lo que sugiere que podrían representar características denisovanas más generales.

El estudio echa luz sobre un antiguo pariente humano del que todavía poco se sabe. Pero amplía nuestra comprensión del desarrollo humano primitivo en el sudeste de Asia.

Compartir esta historia

Artículos relacionados