Un diagnóstico global de la salud humana
La nueva edición del estudio Carga Mundial de Enfermedades (GBD), publicada en The Lancet, acaba de trazar un mapa detallado de las amenazas que más afectan a la salud de la humanidad.
El hallazgo principal es contundente: la mitad de las enfermedades y muertes del planeta están relacionadas con 88 factores de riesgo prevenibles.
Entre los más determinantes figuran la hipertensión arterial, la contaminación del aire, el tabaquismo y la obesidad.
Otros riesgos incluyen la glucemia alta en ayunas, el bajo peso al nacer, el colesterol LDL elevado, la disfunción renal, el retraso del crecimiento infantil y la exposición al plomo.
“Casi la mitad de la mortalidad y morbilidad mundial en 2023 se atribuyó a riesgos que podemos modificar”, afirmó Christopher Murray, director del Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud (IHME) de la Universidad de Washington.
El investigador llamó a los gobiernos a actuar con urgencia: “Estamos ante una llamada de atención que exige una respuesta estratégica y sostenida”.
Un esfuerzo científico sin precedentes
El informe fue elaborado por una red global de 16.500 científicos e investigadores. Analizó datos de 375 enfermedades y lesiones y 88 factores de riesgo en 204 países y territorios, cubriendo más de tres décadas de información (1990–2023).
Para esta edición se incorporaron 310.000 fuentes de datos, un 30% de ellas nuevas, lo que convierte al GBD en el estudio más completo de salud global jamás realizado.
Los resultados muestran que, aunque las enfermedades infecciosas retroceden, las enfermedades no transmisibles (ENT) —como la cardiopatía isquémica, el accidente cerebrovascular y la diabetes— dominan el panorama.
Estas afecciones representan casi dos tercios de las muertes y diagnósticos a nivel global, desplazando progresivamente a las infecciones y a las causas maternoinfantiles.

Los riesgos que más pesan sobre la salud global
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Hipertensión arterial y obesidad: ambos factores crecieron de forma sostenida en las últimas décadas y son responsables de millones de muertes anuales.
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Contaminación ambiental: la exposición a partículas finas continúa siendo una de las principales causas de años de vida perdidos, especialmente en Asia y África.
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Tabaquismo y consumo de drogas: los trastornos vinculados al consumo de sustancias aumentaron un 9% entre 2010 y 2023.
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Glucemia y colesterol elevados: las tasas asociadas al metabolismo alterado siguen creciendo y se relacionan con un incremento de la diabetes y las enfermedades cardiovasculares.
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Exposición al plomo: pese a la prohibición en combustibles, el metal sigue presente en pinturas, suelos contaminados y utensilios de cocina, con impacto directo sobre la salud cardiovascular.
El estudio también resalta que los riesgos climáticos —como el calor extremo y la contaminación atmosférica— intensifican la vulnerabilidad de las regiones más pobres.
En el Sahel africano, por ejemplo, la combinación de sequías, inseguridad alimentaria y desplazamientos humanos agrava los efectos de las altas temperaturas.
Desigualdades que persisten
A nivel demográfico, el informe muestra avances y contrastes.
La esperanza de vida global volvió a niveles previos a la pandemia: 76,3 años para las mujeres y 71,5 años para los hombres, pero con una brecha de más de 20 años entre países ricos y pobres.
Mientras en regiones de altos ingresos la esperanza de vida ronda los 83 años, en África subsahariana apenas supera los 62.
En los grupos jóvenes se observan tendencias preocupantes.
Entre los 20 y 39 años en América del Norte, las muertes aumentaron por suicidios, sobredosis y alcoholismo, y en adolescentes de 5 a 19 años, las tasas de mortalidad crecieron en Europa del Este y el Caribe.
En contraste, la mortalidad infantil cayó drásticamente: en Asia Oriental se redujo un 68% gracias a las campañas de vacunación y mejoras en nutrición y salud pública.

El retroceso silencioso de la salud mental
Uno de los datos más inquietantes del informe es el aumento global de los trastornos mentales.
Desde 1990, los casos de ansiedad crecieron un 63% y los de depresión un 26%.
Factores sociales como el abuso sexual, la violencia de pareja y el estrés económico contribuyen de manera significativa a este fenómeno, que afecta de forma desigual a mujeres y jóvenes.
Una advertencia para el futuro
La profesora Emmanuela Gakidou, coautora principal del informe, advirtió sobre el peligro de perder los avances conseguidos:
“Décadas de progreso en salud podrían desmoronarse ante los recortes en la cooperación internacional. Sin financiamiento para atención primaria, vacunas y medicamentos, la brecha entre países ricos y pobres se ampliará aún más”.
El GBD deja un mensaje claro: la prevención es la herramienta más poderosa y económica para mejorar la salud mundial.
Reducir la exposición a riesgos como la mala alimentación, el sedentarismo o la contaminación no solo salvaría millones de vidas, sino que también aliviaría la presión sobre los sistemas sanitarios.
En palabras del Dr. Murray, “conocer los riesgos es el primer paso; actuar sobre ellos es una decisión política y ética”.
Fuente: Infobae.