Dos hermanos veinteañeros fueron arrestados en mayo del año pasado por lo que el Departamento de Justicia definió como “ataque a la blockchain Ethereum, más el robo de U$25 millones”. El ataque a la blockchain suena a un crimen cool y de sci-fi, pero los hermanos sostienen que solo eran traders agresivos y no, criminales. El viernes, el juicio se declaró nulo, y todo señala a que fue muy estresante.
El argumento de los fiscales era que Anton Peraire-Bueno y James Peraire Bueno tendieron una trampa que acabó siendo una estafa. Dijeron que habían atacado bots cripto que movían moneda digital de un lado a otro en nombre de, aparentemente, tres entidades vinculadas a seres humanos reales aunque solamente uno, David Yakira, se presentó como supuesta víctima. Los bots de valor máximo extraíble eran su objetivo para realizar lo que se conoce como “transacciones sándwich”, y supuestamente los dirigían a situaciones que causaban el robo de activos digitales.
Luego, los hermanos supuestamente intentaron “lavar” sus ganancias.
Para estos ataques digitales a bots con transacciones sándwich se requiere conocimiento y sofisticación, además de la capacidad de detectar una explotación que no estaba expresamente prohibida en el universo de las criptomonedas.
¿Héroes o villanos?
La naturaleza del plan también suena a algo así como la historia de Robin Hood. Las transacciones sándwich son legales pero se perciben como jugadas parasitarias o como mínimo, extremadamente irritantes en que esencialmente se juega con las transacciones de personas que nada sospechan para establecer el precio en que el “artesano del sándwich” quiere que esté para poder ganar dinero rápidamente a expensas de alguien que no tiene forma de contrarrestar esa acción. Es decir que parece que los hermanos predijeron correctamente la conducta de algunos bots, ingresaron algún código pergeñado por ellos, y salieron con una ganancia de U$25 millones.
¿Son estafadores y ladrones? ¿O como dijo su abogado, traders agresivos con una muy buena estrategia de negocios?
Según Business Insider, los hermanos Peraire-Bueno estuvieron frente a un jurado de Manhattan elegido específicamente para comprender y discernir esta distinción, y la mitad de los miembros tenían grados de maestría. Business Insider señaló que “casi todos” eran de mediana edad, o de edad cercana al retiro.
Durante el juicio, que duró tres semanas, no se logró resolver la ambigüedad a satisfacción unánime del jurado, y suena a que todo se volvió bastante intenso para estas 12 personas.
Según lo que informa Bloomberg sobre la declaración de juicio nulo, aunque un miembro del jurado explicó de forma anónima que no estaban en discusión los hechos del caso, hubo un momento el día viernes en que el jurado le pidió ayuda al juez para poder llegar a una resolución. Algunos miembros del jurado dijeron que habían pasado varias noches sin dormir. Y más tarde el jurado presentó una nota diciendo que tomar una decisión representaba para ellos “una carga emocional”, que mientras deliberaban la mitad de los miembros “lloró espontáneamente”.
Por lo tanto, la Juez Jessica Clarke declaró la nulidad del juicio el viernes.
Hay que aclarar que el hecho de que el jurado no pudiera llegar a un veredicto no significa necesariamente que los hermanos Peraire-Bueno queden libres, pero no son buenas noticias para los fiscales, que naturalmente buscarán volver a juzgarlos esperando una condena. Sin embargo, para la fiscalía el juicio nulo representa una lucha que quedó en punto muerto, y eso no es bueno para la parte acusadora. Como tampoco lo es el hecho de que al deliberar sobre un caso tan técnico haya habido miembros del jurado que lloraron.