En los últimos meses, las tiendas de cosmética y los supermercados se han llenado de un nuevo tipo de clientela: niñas que aún no han llegado a la adolescencia, pero que ya se preocupan por su rutina facial. Lo que parecía un simple entretenimiento se está transformando en un fenómeno impulsado por algoritmos, influencers y la presión por alcanzar una “piel perfecta”. ¿Qué hay realmente detrás de esta moda y por qué debería preocuparnos?
De los vídeos virales al carrito de la compra: cómo empieza todo

El recorrido de estas niñas por el mundo del skincare suele comenzar en redes como TikTok, donde las rutinas de belleza con diez o más pasos arrasan en visitas. Lo que empieza como un juego acaba llenando sus estantes de productos con ingredientes como retinoides, ácidos exfoliantes o péptidos. Un reciente estudio en Pediatrics analizó vídeos de niñas de entre 7 y 18 años y descubrió que la media de productos usados al día es de seis, llegando algunas a doce. ¿El resultado? Piel irritada, acné cosmético, sensibilidad solar y un alto riesgo de alergias debido a que el 76 % de los productos incluyen fragancias u otros alérgenos.
La industria y las redes: un cóctel que alimenta el negocio
Marcas, plataformas sociales e incluso el entorno familiar están contribuyendo sin querer a que la generación Alpha caiga en esta espiral. Tiendas como Sephora han convertido el cuidado facial en un reclamo para fiestas infantiles. La autora Ellen Atlanta lo resume así: “Nos venden la niñez en frascos”. Y mientras tanto, solo una de cada cuatro rutinas incluye protector solar, el único producto que realmente protege la piel de daños a largo plazo.

Los riesgos invisibles: algo más que un problema de piel
Los dermatólogos advierten que el uso inadecuado de estos productos puede dañar la barrera cutánea y fomentar enfermedades como la dermatitis o el eccema. Pero el impacto va más allá: los expertos hablan ya de cosmeticorexia, un trastorno en el que las niñas sienten la necesidad de usar cosméticos de forma compulsiva. Psicólogos y dermatólogos coinciden: hay que limitar el acceso sin supervisión a redes sociales y promover una autoestima basada en la realidad, no en filtros ni cosméticos.
Fuente: Xataka.