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Ciencia

La personalidad humana podría no caber en cinco rasgos: La ciencia empieza a revelar un mapa más complejo

Durante años creímos que la personalidad podía resumirse en cinco grandes dimensiones. Ahora, un estudio de la Universidad de Vanderbilt sugiere que esa visión se queda corta. Nuevas categorías y métodos avanzados de análisis apuntan a un retrato mucho más intrincado del comportamiento humano.
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El modelo de los “Cinco Grandes” se convirtió en la brújula de la psicología moderna: responsabilidad, amabilidad, neuroticismo, apertura a la experiencia y extroversión. Durante décadas, fue el marco de referencia para explicar cómo pensamos, sentimos y actuamos. Sin embargo, un grupo de investigadores de la Universidad de Vanderbilt sostiene que esta clasificación ya no basta. Su propuesta abre un horizonte donde la personalidad se despliega con matices más profundos de lo que creíamos.

Más allá de los Cinco Grandes

El estudio, publicado en el European Journal of Personality, fue liderado por Alexander Christensen, profesor adjunto de psicología y desarrollo humano en Vanderbilt. Su idea parte de una premisa simple: los Cinco Grandes han sido útiles, pero limitados. Con nuevas herramientas de ciencia de datos, es posible construir un modelo más preciso y detallado.

Para ello recurrieron al análisis de grafos taxonómicos (TGA, por sus siglas en inglés), un método que no impone categorías previas, sino que deja que las conexiones estadísticas entre miles de ítems individuales revelen por sí mismas la estructura de la personalidad. A diferencia de los enfoques tradicionales de arriba hacia abajo, este modelo se construye desde la base, lo que permite descubrir relaciones que antes quedaban ocultas.

Un mapa con nuevos rasgos

La personalidad humana podría no caber en cinco rasgos: la ciencia empieza a revelar un mapa más complejo
© Pixabay – geralt.

Los resultados sorprendieron. Los investigadores identificaron una jerarquía de tres niveles: tres metarasgos (estabilidad, plasticidad y desinhibición), seis rasgos —tres conocidos y tres nuevos: sociabilidad, integridad e impulsividad— y un total de 28 facetas.

Este marco más extenso, aseguran, captura mejor la complejidad del comportamiento humano. Christensen lo resume así: “Describir la estructura de la personalidad es esencial para comprender por qué las personas hacen lo que hacen”. La inclusión de rasgos como la sociabilidad o la impulsividad refleja dimensiones que la teoría clásica pasaba por alto.

Implicaciones para la psicología y la salud mental

El equipo también subraya que el impacto de este nuevo enfoque podría ir más allá del estudio de la personalidad. En psicopatología, por ejemplo, podría ayudar a replantear diagnósticos que hoy se consideran separados pero que suelen presentarse juntos, como la ansiedad y la depresión.

El trabajo es también un ejemplo de “ciencia de equipo”: una colaboración entre psicólogos, estadísticos y expertos en ciencia de datos. Esa sinergia permitió construir un modelo que, de otra manera, habría sido imposible.

El hallazgo no significa que los Cinco Grandes desaparezcan, sino que podrían integrarse en una taxonomía más amplia y matizada. En definitiva, la investigación sugiere que la personalidad humana es un paisaje más complejo de lo que habíamos imaginado. Y que apenas estamos empezando a cartografiarlo.

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