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Ciencia

La presidenta de México está harta de los cohetes explosivos de Elon Musk

Los restos de cohetes y las pruebas fallidas de SpaceX han puesto a México en pie de guerra legal.
Por Passant Rabie Traducido por

Tiempo de lectura 2 minutos

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Tras una serie de vuelos de prueba fallidos y explosiones de cohetes, México ha perdido la paciencia con las actividades de SpaceX cerca de su frontera. La presidenta Claudia Sheinbaum está considerando demandar a la compañía por una posible contaminación derivada de los lanzamientos, que en ocasiones hacen llover escombros sobre territorio mexicano.

Durante una conferencia de prensa celebrada el miércoles, Sheinbaum afirmó que está evaluando presentar las demandas necesarias por posibles violaciones cometidas por SpaceX, según informó The Guardian. “Sí existe contaminación”, aseguró a los periodistas, y añadió que está analizando posibles infracciones al derecho internacional por parte de la empresa.

La semana pasada, el cohete Starship de SpaceX explotó en una gigantesca bola de fuego en las instalaciones de Starbase, al sur de Texas. El vehículo espacial se encontraba en fase de preparación para una prueba de encendido estático cuando estalló repentinamente en llamas, esparciendo fragmentos en distintas direcciones. Aunque la empresa señaló que no existía peligro para las comunidades cercanas, instó al público a mantenerse alejado de la zona mientras se implementaban medidas de seguridad. La localidad de Starbase se encuentra muy cerca de la frontera con México, siendo Matamoros la ciudad mexicana más próxima, ubicada a unos 13 kilómetros.

Y no fue la única…

Esta explosión es solo la más reciente en una larga lista de fallos durante pruebas del programa Starship, cuyos restos han caído en múltiples lugares. A fines de mayo, un cohete se desintegró al reingresar a la atmósfera tras una fuga que provocó pérdida de control. En marzo, el vuelo 8 se abortó minutos después del despegue por una falla en uno de los motores Raptor, causando una explosión en el aire que obligó a la Administración Federal de Aviación (FAA) a cerrar el espacio aéreo en partes de Florida. En enero, el vuelo 7 sufrió una fuga de propelente y un incendio causado por vibraciones inesperadas en el sistema de propulsión, lo que también resultó en su desintegración pocos minutos después del lanzamiento, dejando escombros sobre islas del Caribe.

Grupos conservacionistas locales han criticado duramente a SpaceX, alegando que el cohete Starship representa una amenaza para los hábitats naturales en Boca Chica, Texas. Al otro lado de la frontera, en México, las autoridades han comenzado una “revisión exhaustiva” del impacto ambiental de los lanzamientos sobre el estado de Tamaulipas, según indicó Sheinbaum al medio británico.

El cohete Starship está generando una verdadera tormenta de problemas… y ni siquiera ha entrado en operación formal. Una vez superadas las pruebas, SpaceX planea realizar hasta 25 lanzamientos por año desde sus instalaciones en el sur de Texas. Eso implica muchos más fragmentos sobrevolando la zona.

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