Mientras los conflictos geopolíticos sacuden los mercados internacionales, algunos países han comenzado a tomar distancia del dólar como divisa predominante. La Comunidad de Estados Independientes (CEI) ha decidido reforzar su autonomía económica y reducir su dependencia de la moneda estadounidense. Lo que está en juego no es solo economía, sino poder y soberanía.
Una estrategia que redefine las reglas del juego

El anuncio de la CEI no pasó desapercibido: sus miembros han decidido restringir el uso del dólar en sus operaciones bilaterales. ¿El objetivo? Disminuir la influencia económica de Estados Unidos y fomentar el uso de monedas nacionales en las transacciones internas. Según el presidente ruso Vladimir Putin, más del 85 % del comercio dentro de la CEI ya se realiza con monedas locales, una cifra que marca un giro radical respecto a décadas anteriores.
Esta decisión forma parte de un movimiento más amplio por parte de varias potencias que buscan diversificar sus sistemas financieros y ganar independencia en un contexto global marcado por sanciones, guerras y tensiones diplomáticas. El dólar, que durante décadas fue símbolo de estabilidad, empieza a ver cómo se replantea su rol en regiones estratégicas del mundo.
Qué países están tomando distancia del dólar

Dentro de la CEI, hay un núcleo de países que ya están implementando estas restricciones o que podrían hacerlo en el corto plazo. La lista la encabeza Rusia, seguida por Bielorrusia, Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán, Uzbekistán, Armenia, Azerbaiyán y Moldavia (aunque este último ha reducido su nivel de participación en el bloque).
También hay casos como Turkmenistán y Georgia, que abandonaron oficialmente la CEI, mientras que Ucrania nunca ratificó su membresía y rompió lazos en 2018. Aun así, la influencia de estas decisiones trasciende las fronteras del bloque y podría inspirar a otras regiones a cuestionar su dependencia del dólar en un futuro cercano.