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Tecnología

La red invisible: Así infiltra Corea del Norte a teletrabajadores falsos en empresas de Occidente

Durante años, un ejército digital norcoreano ha trabajado desde las sombras para insertarse en empresas tecnológicas de Estados Unidos y Europa. La filtración de miles de correos y datos internos revela, por primera vez, la estructura, métodos y objetivos de esta operación secreta que financia al régimen de Pyongyang.
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Hasta ahora sabíamos que Corea del Norte utilizaba identidades falsas para colocar a sus ciudadanos en empresas extranjeras. Lo que no conocíamos era la precisión de su maquinaria interna: grupos organizados, objetivos claros y un sistema de control que convierte el teletrabajo en una herramienta de financiación nuclear. La reciente filtración lo expone con detalle.

Una operación milimétrica y jerarquizada

La red invisible: así infiltra Corea del Norte a teletrabajadores falsos en empresas de Occidente
© Goga Shutter – Shutterstock

Lejos de la improvisación, la red funciona con una disciplina casi militar. Según cuenta el investigador SttyK a Wired, que accedió a decenas de gigabytes de correos y archivos internos, los trabajadores se agrupan en doce equipos de unas doce personas, todos subordinados a un “jefe maestro”. Usan Slack, cuentas de Google, GitHub y hojas de cálculo donde registran el avance de sus misiones: desde las tecnologías que las empresas requieren hasta el estado de cada solicitud de empleo.

Según cuenta Xataka, el objetivo no es solo infiltrar, sino asegurar un flujo constante de ingresos. Incluso se documenta qué puestos son prioritarios —inteligencia artificial, blockchain, desarrollo de bots, web, apps móviles o de escritorio— y en qué países es más fácil conseguirlos.

El arte de conseguir una identidad creíble

La red invisible: así infiltra Corea del Norte a teletrabajadores falsos en empresas de Occidente
© khunkornStudio – Gizmodo

El testimonio de “Jin-su”, un ex teletrabajador norcoreano que desertó, detalla cómo se fabrican las fachadas. Al principio se hacía pasar por ciudadano chino, pero comprendió que las identidades europeas o británicas ofrecían más oportunidades. Adquirió documentos falsos de Hungría, Turquía o Reino Unido, perfeccionó su inglés y aprovechó que muchas entrevistas no eran presenciales.

El auge de herramientas de inteligencia artificial para entrevistas podría dificultar esta táctica, pero hasta ahora la ausencia de contacto físico ha sido una ventaja para los infiltrados. Los investigadores incluso detectaron currículos idénticos presentados por diferentes sospechosos.

Dinero, control y agotamiento extremo

La motivación principal es financiera: según la ONU, esta red genera entre 250 y 600 millones de euros al año para Pyongyang. De cada salario, un 85% se envía al régimen, aunque los teletrabajadores aún ganan mucho más que en su país. Algunos operan desde Rusia o China, con mayor libertad de movimiento, lo que reduce las deserciones.

Las condiciones, sin embargo, son duras. En registros de Slack, el líder de un equipo ordenaba jornadas de al menos 14 horas diarias, un ritmo que, aunque extremo, recuerda a las exigencias de algunas grandes tecnológicas occidentales. Paralelamente, otro brazo de la operación se dedica al robo de criptomonedas, acumulando miles de millones en golpes que refuerzan las arcas del régimen.

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