En el juego GTA: San Andreas hay una misión bajo el título de “riot” donde, básicamente, tras un juicio donde un policía corrupto queda absuelto, en la ciudad ficticia de Los Santos se desata el caos con todo tipo de disturbios. Lo que muchos jóvenes no saben es que la misión está basada en hechos reales.

Y lo cierto es que ni siquiera un videojuego se pudo acercar mínimamente a lo que ocurrió en la primavera de 1992 en la ciudad de Los Ángeles. El mismo año que se celebraban los Juegos Olímpicos de Barcelona, en Estados Unidos se producía una de las revueltas ciudadanas más violentas y salvajes de la historia reciente del país.

Fue lo que se denominó como LA riots, la revuelta de Rodney King

Antes de los disturbios

El 29 de abril de 1992, un jurado compuesto casi completamente por blancos absolvió a cuatro agentes de policía que aparecieron en unas grabaciones tomadas por el videoaficionado George Holliday, mientras propinaban una paliza al taxista negro Rodney King.

Un año antes, en marzo de 1991, King, que estaba en libertad condicional por robo, tenía a la policía detrás en una persecución a alta velocidad a través de Los Ángeles, un escenario más propio de una película. Cuando consiguieron detener el coche, la policía ordenó a King que saliera del automóvil. Unos segundos después, los oficiales lo patearon varias veces y lo golpearon con las porras durante unos 15 minutos. El video mostraba con toda crudeza que más de una docena de policías esperaban, observando y comentando la paliza que estaba recibiendo el hombre.

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Imagen: Los cuatro policías acusados (AP)

Como resultado de ello, King acabó con fracturas de cráneo, huesos rotos y dientes, y daño cerebral permanente. Los cuatro oficiales fueron acusados ​​de uso excesivo de la fuerza. Un año después, el 29 de abril de 1992, un jurado formado por 12 residentes de los suburbios del condado de Ventura (diez blancos, un latino, y un asiático) llegaron al veredicto de que los cuatro oficiales no eran culpables.

Imagen: Rodney King (AP)

Las absoluciones fueron anunciadas al mediodía de ese 29 de abril. Menos de tres horas después, comenzaron los disturbios más salvajes que se recuerdan en la ciudad de Los Ángeles

Los disturbios

Imagen: AP

El señor Lee recuerda muy bien lo que ocurrió a partir de entonces. El hombre solo tiene que cerrar los ojos para volver a verse en aquella situación. Lee apretaba con fuerza sus dedos alrededor del arma que sostenía y gritaba a todos los posibles saqueadores desde la azotea del pequeño centro comercial donde se encontraba.

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Imagen: AP

El hombre de 35 años nunca había tenido un arma de fuego antes de los disturbios. Como si se tratara de una distopía de un mundo irreal, el escenario que divisaba estaba marcado por la iluminación de los bloques a su alrededor, podía oler los fuegos que ardían en la zona de Koreatown en Los Ángeles.

Imagen: AP

Lo cierto es que Lee no vio la aplicación de la ley durante los tres días siguientes a la celebración del juicio, tan solo estaría con compatriotas de origen coreano, algunos de ellos famosos muy a su pesar por las fotografías de las agencias de noticias que mostraban la crudeza de aquellos días: las comunidades coreanas parecían milicias armadas en una guerra de guerrillas en las calles.

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Si Lee inclinaba la cabeza desde la azotea, lo que veía era todavía peor. Los ciudadanos incendiaron, saquearon y destruyeron licorerías, tiendas locales, minoristas y restaurantes de comida rápida. Los conductores de piel clara, blancos o incluso latinos, todos fueron atacados, algunos fueron sacados brutalmente de sus coches y golpeados hasta la muerte.

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La reacción a la absolución de los cuatro agentes fue extremadamente violenta. En aquel instante, más de la mitad de la población era negra. La tensión ya había aumentado en el vecindario en los años previos a los disturbios: la tasa de desempleo era de alrededor del 50%, existía una epidemia de drogas que asolaba las áreas más marginadas, y la actividad de las pandillas y en general los índices de criminalidad marcaban cifras de récord.

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Otro factor que contribuyó el mismo mes de la paliza a Rodney King tuvo lugar con un propietario de una tienda coreana en el sur de Los Ángeles. El hombre disparó y mató a una niña afroamericana de 15 años llamada Natasha Harlins, acusada de intentar robar un zumo de naranja.

Imagen: Getty

Más tarde se descubrió que Harlins estaba buscando el dinero para pagar el zumo cuando la mataron. El dueño de la tienda recibió libertad condicional y una multa de 500 dólares.

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Así que de vuelta a la azotea de Lee, tenía más posibilidades que cualquier otra comunidad de que su salida de la cima del edificio no acabara bien. El incidente había aumentado las tensiones entre coreanos y afroamericanos, e intensificó la frustración de la comunidad negra con el sistema de justicia penal.

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Al mismo tiempo, la ira de la comunidad también se enfocó contra la policía de Los Ángeles. Los afroamericanos decían que no se sentían protegidos durante los momentos de necesidad, más bien decían estar acosados ​​sin motivo constantemente.

Imagen: AP

El primer día de los disturbios, cuando comenzaron a llegar las primeras llamadas al 911 sobre la violencia en las calles, la policía no se desplegó de inmediato. Hoy se sabe que la ciudad nunca estuvo preparada suficientemente bien para los disturbios.

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De hecho, jamás previeron disturbios sociales de esta índole. Solo a las 21 de la primera noche, el alcalde Tom Bradley pidió el estado de emergencia y el gobernador de California, Pete Wilson, ordenó a 2.000 efectivos de la Guardia Nacional que acudieran a la ciudad.

Imagen: AP

El 1 de mayo, el tercer día de los disturbios, el propio Rodney King intentó apelar públicamente a los residentes de Los Ángeles para que dejaran de pelear. Se paró frente a un tribunal de Beverly Hills con su abogado y le preguntó:

Gente, solo quiero decir, ya saben, ¿podemos llevarnos bien? ¿Podemos llevarnos bien de una vez por todas?

Imagen: AP

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Los disturbios, que duraron aproximadamente una semana, acabaron con la muerte de más de 50 personas, hirieron a más de 1.000 personas y causaron daños por aproximadamente el valor de 1.000 millones de dólares (de 1992), la mitad de los cuales, unos 2.000 negocios, fueron sufragados por empresas de propiedad coreana. Los enfrentamientos culturales entre empresarios inmigrantes coreanos y clientes predominantemente afroamericanos se desbordaron con las absoluciones.

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De los arrestados durante los disturbios, el 36% eran afroamericanos y el 52% latinos. Los disturbios también perturbaron la vida normal del resto de los ciudadanos: se anunció un toque de queda en toda la ciudad desde el atardecer hasta el amanecer, se interrumpieron los envíos por correo y la mayoría de los residentes no pudieron ir al trabajo ni los pequeños a la escuela. Más de 1.000 edificios recibieron daños o fueron totalmente destruidos.

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Finalmente, el toque de queda de la ciudad se levantó en la mañana del 4 de mayo. Entonces sí, la mayoría de las escuelas, bancos y empresas pudieron reabrir sus puertas. Los habitantes salían por fin a las calles, volvían a sus rutinas con una sensación de incredulidad por lo que había pasado junto al nerviosismo propio de que todavía no fuera realmente el fin de los altercados.

Imagen: AP

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En 1992 no había Internet para viralizar el vídeo de la paliza a Rodney King, pero sin duda, los nuevos tiempos y los numerosos disturbios que se han vivido en tantas y tantas ciudades (sean o no de Estados Unidos) desde entonces, parecen indicar que lo único que ha cambiado es la fecha. La próxima vez que juegues a GTA, recuerda que la realidad siempre supera a la ficción. [CNN, Wikipedia, LATimes, NPR, RollingStone]