Miramos al cielo cada día, pero casi nunca pensamos en la burbuja invisible que nos acompaña en cada vuelta alrededor del Sol. Esa burbuja se llama heliosfera, y es el escudo natural que mantiene a raya parte de la radiación galáctica. Ahora, la NASA quiere explorar sus límites con la misión IMAP, un satélite diseñado para ofrecernos el mapa más detallado de este misterioso entorno cósmico.
Un escudo creado por el viento solar

La heliosfera surge del viento solar, un flujo constante de partículas cargadas que emanan del Sol. Su extensión es gigantesca: comienza a unas tres veces la distancia entre la Tierra y Plutón, y se deforma como un cometa debido al movimiento del sistema solar en la galaxia. Sin ella, los rayos cósmicos bombardearían de manera mucho más intensa la Tierra, alterando el clima espacial y quizá incluso la historia de la vida.
Las sondas Voyager ya ofrecieron pistas al cruzar este límite en 2012 y 2018, pero sus mediciones son fragmentarias. Lo que falta es una imagen global.
La misión IMAP
La Interstellar Mapping and Acceleration Probe viaja equipada con diez instrumentos para detectar átomos neutros energéticos (ENA), partículas que sirven como mensajeras del borde de la heliosfera. Gracias a su sensibilidad, podrá trazar un mapa con una resolución 30 veces superior a misiones anteriores como IBEX.
IMAP se situará a 1,6 millones de kilómetros de la Tierra y observará el viento solar en tiempo real, además de seguir las partículas que provienen desde los confines del sistema solar y el espacio interestelar.
Más allá de la curiosidad científica

Explorar la heliosfera no es solo un ejercicio académico. Conocer su dinámica ayudará a predecir tormentas solares, que pueden interrumpir comunicaciones, afectar satélites o dañar redes eléctricas en la Tierra. Por eso IMAP se lanzó junto a otras dos misiones: el Observatorio Geocorona Carruthers, que estudiará la atmósfera externa de la Tierra, y el satélite SWFO-L1, dedicado a alertar sobre tormentas solares.
El mapa invisible
El investigador principal, David McComas, resume la ambición de la misión: “IMAP podrá entender qué es el escudo, cómo funciona y cómo se ve”. Y no solo en nuestro caso: otras estrellas también parecen tener sus propias “astrosferas”. Al cartografiar la nuestra, quizás entendamos mejor por qué la Tierra, en medio de un cosmos hostil, pudo convertirse en el único hogar conocido de la vida.