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Ciencia

Tres naves partirán juntas hacia un mismo destino. La NASA y la NOAA buscan descifrar cómo el Sol moldea la vida en la Tierra

Un Falcon 9 llevará a bordo tres misiones distintas pero complementarias. Desde cartografiar la heliosfera hasta vigilar en tiempo real las tormentas solares, cada nave explorará un aspecto de la relación entre nuestra estrella y el espacio que habitamos.
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El 23 de septiembre, un cohete Falcon 9 de SpaceX despegará desde Florida cargando no una, sino tres misiones con un mismo objetivo: entender la huella del Sol en la vida terrestre y en el espacio. IMAP, Carruthers y SWFO-L1 conforman un escuadrón científico que estudiará la interacción del viento solar, la geocorona y la meteorología espacial desde un punto de observación privilegiado.

IMAP: cartógrafo de los confines solares

Tres naves, un mismo destino: la NASA se prepara para descifrar la influencia del Sol en el espacio
© X / @NASA_es.

La misión Interstellar Mapping and Acceleration Probe (IMAP) explorará la frontera invisible que separa el viento solar del espacio interestelar. Esa burbuja protectora, la heliosfera, actúa como escudo contra los rayos cósmicos. IMAP no solo la cartografiará con una sensibilidad nunca antes alcanzada, sino que también rastreará partículas energéticas casi en tiempo real, claves para anticipar tormentas espaciales capaces de afectar redes eléctricas y satélites.

David McComas, investigador principal en Princeton, resume la trascendencia: “IMAP revolucionará nuestra comprensión de la heliosfera exterior”. Sus datos, treinta veces más precisos que los obtenidos hasta ahora, abrirán una ventana inédita a los límites de nuestro hogar cósmico.

Carruthers: los secretos de la exosfera

Tres naves, un mismo destino: la NASA se prepara para descifrar la influencia del Sol en el espacio
© NASA/BAE Systems Space & Mission Systems.

Compartiendo viaje con IMAP, el Observatorio Carruthers llevará el legado del científico George Carruthers. Desde L1 observará la geocorona, la tenue capa exterior de la atmósfera terrestre, que actúa como interfaz entre nuestro planeta y el espacio profundo.

Esta misión permitirá filmar en tiempo real cómo la exosfera responde a tormentas solares, algo imposible de estudiar desde la Tierra o incluso desde la Luna. La investigadora Lara Waldrop explica: “Podremos ver cómo esta capa cambia con las estaciones y cómo absorbe la energía de las tormentas solares”. Con ello, los científicos esperan mejorar los modelos que predicen los impactos de la actividad solar en telecomunicaciones y energía.

SWFO-L1: la estación meteorológica del espacio

Mientras IMAP y Carruthers se centran en la investigación, SWFO-L1 será el centinela operativo de la NOAA. Diseñado para observar el viento solar y las eyecciones de masa coronal en tiempo real, enviará alertas tempranas que permitirán proteger sistemas eléctricos, satélites y tripulaciones aéreas.

Ubicado en el punto de Lagrange L1, este satélite ofrecerá vigilancia constante de la atmósfera solar y de los campos magnéticos interplanetarios. Según Dimitrios Vassiliadis, científico del programa, “SWFO-L1 transmitirá los datos con un retraso mínimo, dando a los pronosticadores una ventaja crucial para activar medidas de seguridad”.

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