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Tecnología

La transformación de olivos en paneles solares: ¿avance o amenaza en Andalucía?

El proyecto de transformar miles de olivos en un gigantesco parque solar en Andalucía ha generado controversia dentro y fuera de España. Mientras algunos ven una oportunidad económica, otros temen la pérdida de una tradición agrícola histórica. ¿Realmente se arrancarán cien mil olivos o se exagera la magnitud del proyecto?
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¿Se perderán cien mil olivos por la energía solar?

La reciente polémica sobre el arranque masivo de olivos en Andalucía ha llegado incluso a los medios británicos. El canal GB News ha informado que la región se prepara para arrancar cien mil olivos con el objetivo de construir un gigantesco parque solar. Según la información publicada, la Junta de Andalucía habría recurrido a una ley de la época franquista para transformar hectáreas de olivar en instalaciones solares, lo que significaría una pérdida considerable para muchos agricultores locales.

Sin embargo, las autoridades andaluzas han desmentido estas cifras. Según el consejero de Industria, Energía y Minas, Jorge Paradela, la cifra de olivos afectados «no llega a 13.000», exactamente 12.994. Además, asegura que, lejos de disminuir, la superficie de olivar en la provincia ha aumentado en unas 4.000 hectáreas entre 2018 y 2023.

El consejero defiende que el proyecto no supone una amenaza para el patrimonio agrícola de la región y destaca que el olivar de Jaén sigue siendo un pilar fundamental en la economía local. «No es cierto que la transición energética se esté haciendo a costa del olivar», subrayó Paradela.

Beneficios económicos frente a la resistencia agrícola

Desde el punto de vista económico, las autoridades autonómicas ven el proyecto como una oportunidad. Una planta solar de 50 megavatios puede generar hasta 150.000 euros anuales en impuestos municipales durante sus 30 años de vida útil, además de aportar casi dos millones de euros en licencias de obras.

A pesar de estas previsiones optimistas, no todos los agricultores comparten el entusiasmo. Esta semana, unos 150 manifestantes y 60 tractores participaron en una protesta en la localidad de Lopera, Jaén, para expresar su rechazo al proyecto. Consideran que las «megaplantas solares» representan una amenaza directa al modo de vida tradicional de la región.

La respuesta de la empresa responsable

Greenalia, la compañía encargada de llevar a cabo el proyecto, ha negado rotundamente las acusaciones de arranque masivo de olivos. Según la empresa, estas afirmaciones carecen de fundamento técnico o legal y responden más a intereses políticos que a la realidad de los hechos.

La compañía defiende la transparencia y el cumplimiento de todos los requisitos legales, afirmando que los datos presentados por algunos sectores son «falsos y manipulados». Enfatizan que la transición energética es compatible con el respeto al medio ambiente y la actividad agrícola.

¿Progreso o pérdida patrimonial?

El debate sigue abierto en Andalucía, donde la transición energética se enfrenta al arraigo de una tradición agrícola centenaria. Mientras unos defienden el progreso económico, otros temen perder la identidad agrícola de la región. La cuestión fundamental sigue siendo equilibrar el desarrollo sostenible con la preservación del patrimonio cultural y agrícola de la comunidad.

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