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Ciencia

La tumba prehistórica que sobrevivió intacta durante más de 3.000 años

En Menorca se levanta una construcción que desafía al tiempo: la Naveta des Tudons. Este monumento funerario, erigido hace más de 3.000 años, es considerado la edificación íntegramente conservada más antigua de Europa. Su estructura en forma de nave invertida no solo fascina por su estado de conservación, sino también por el misterio de las comunidades que lo construyeron durante la Edad del Bronce
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En pleno corazón de Menorca se erige la Naveta des Tudons, un monumento megalítico que ha convertido a la isla en referencia mundial para la arqueología. Construida hacia el 1400 a. C., esta tumba colectiva fue utilizada hasta aproximadamente el 750 a. C. y, según los expertos, constituye el edificio completo más antiguo de Europa que ha llegado hasta nuestros días.

De los dólmenes a las navetas

Las excavaciones realizadas en la década de 1950 revelaron restos de al menos un centenar de individuos, acompañados por ajuares funerarios: botones de hueso, brazaletes de bronce, armas de metal y piezas de cerámica. Todo ello evidencia una sociedad que no solo practicaba rituales funerarios complejos, sino que también dominaba técnicas de construcción avanzadas.

Antes de que aparecieran las navetas, los habitantes de Menorca enterraban a sus muertos en dólmenes, estructuras más sencillas cubiertas por túmulos de tierra. Entre los siglos XVII y XIII a. C. surgieron formas intermedias, como los sepulcros de triple paramento y las proto-navetas circulares, que anticipaban la evolución hacia los monumentos funerarios más elaborados.

La Naveta des Tudons representa el punto culminante de esa evolución arquitectónica. A diferencia de las tumbas anteriores, combina mayor complejidad en sus cámaras, un diseño cuidadosamente pensado y una monumentalidad que ha alimentado leyendas sobre gigantes como sus constructores.

Arquitectura ciclópea y simbolismo

El edificio mide 14,5 metros de largo, 6,5 de ancho y más de 4,5 de alto, aunque se estima que en origen alcanzaba los seis metros. Su forma recuerda a un barco invertido: la fachada trapezoidal simula la popa, mientras que la parte trasera adopta un ábside redondeado.

Está levantada con bloques de piedra caliza encajados sin mortero, en lo que se conoce como técnica ciclópea. La entrada, pequeña y estrecha, probablemente se cerraba con losas para proteger el interior. Dentro se distinguen dos niveles: una cámara inferior de techo en falsa bóveda y otra superior más reducida, a la que se accedía desde una antecámara.

Algunos agujeros en las losas sugieren la existencia de un rudimentario sistema de ventilación, lo que demuestra un sorprendente grado de sofisticación para su época.

El interés por la Naveta des Tudons no es reciente. Ya en 1818, el investigador Juan Ramis la describió en su obra Antigüedades célticas de la isla de Menorca, el primer estudio en castellano dedicado a la prehistoria. Sin embargo, no fue hasta mediados del siglo XX cuando se realizaron excavaciones sistemáticas que confirmaron su función funeraria.

El reconocimiento internacional llegó en 2023, cuando la UNESCO declaró Patrimonio Mundial a la Menorca Talayótica, un conjunto de yacimientos donde la Naveta des Tudons ocupa un lugar central. Hoy, el monumento no solo atrae a arqueólogos y turistas, sino que se ha convertido en un símbolo de identidad cultural para la isla.

[Fuente: La Brújula Verde]

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