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La UE redefine el futuro del hidrógeno: Avala su producción con fuentes no renovables si reduce emisiones

La Comisión Europea autoriza por primera vez la producción de hidrógeno con electricidad no renovable, siempre que cumpla criterios estrictos de descarbonización. Esta decisión transforma el panorama energético europeo y busca impulsar tecnologías como la nuclear y la captura de carbono sin frenar la transición verde.
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La carrera por descarbonizar Europa da un giro estratégico. La Comisión Europea ha aprobado una normativa que amplía la definición de hidrógeno limpio para incluir también el producido con fuentes no renovables, siempre que se respeten umbrales de reducción de emisiones. El objetivo: acelerar la transición sin excluir tecnologías clave como la nuclear.

Qué considera la UE como hidrógeno bajo en carbono

La UE redefine el futuro del hidrógeno: avala su producción con fuentes no renovables si reduce emisiones
© Pixabay.

El acto delegado recién publicado establece que el hidrógeno podrá considerarse “bajo en carbono” si su huella total de emisiones es al menos un 70% menor que la de un combustible fósil equivalente. Para calcular esa huella, se incluye el ciclo completo: desde la extracción de insumos y el proceso de electrólisis hasta la combustión final. También se permite descontar las emisiones capturadas mediante tecnologías CCS o CCU, siempre que la captura sea permanente o químicamente estable.

Esta decisión pone al mismo nivel regulatorio al hidrógeno renovable y al producido con electricidad procedente de fuentes convencionales, como la red eléctrica mixta o incluso la energía nuclear. Así, Europa abre la puerta a múltiples vías de producción que puedan coexistir con la prioridad climática.

Cuatro métodos para medir la huella eléctrica

La UE redefine el futuro del hidrógeno: avala su producción con fuentes no renovables si reduce emisiones
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La Comisión ha detallado cuatro formas de estimar las emisiones asociadas a la electricidad usada en la producción de hidrógeno. Uno de los métodos se basa en el promedio anual de emisiones del sistema eléctrico nacional; otro en valores horarios del mix energético previsto. El tercero vincula las horas de operación del electrolizador con aquellas en que el precio marginal fue fijado por energías limpias. Y el último asigna emisiones según la tecnología marginal del mercado eléctrico.

Estos métodos deben aplicarse durante un año completo y permiten a los operadores elegir la opción que mejor refleje su perfil energético, incentivando el uso de electricidad de baja huella incluso cuando no sea formalmente renovable.

Captura de carbono y revisión futura

El reglamento también permite contabilizar como reducción válida las emisiones capturadas y almacenadas, incluso fuera de la UE, siempre que se cumplan estándares comunitarios de control. Además, se reconocen reducciones si el carbono se fija químicamente en productos duraderos como cemento o polímeros.

La Comisión Europea ha prometido revisar el impacto de esta nueva normativa antes de julio de 2028. Evaluará entonces si se puede incorporar electricidad nuclear como fuente reconocida de baja emisión, ajustar los promedios de cálculo y garantizar que las nuevas reglas no perjudiquen a las inversiones ya comprometidas. El nuevo marco, aunque complejo, abre un espacio decisivo para diversificar las rutas hacia un hidrógeno verdaderamente descarbonizado.

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