Con el comienzo del curso escolar vuelve también una realidad conocida por muchas familias: los contagios se multiplican entre los más pequeños. Guarderías y colegios reúnen durante horas a niños que comparten juguetes, superficies y espacios cerrados, creando un entorno perfecto para que numerosos microorganismos circulen con facilidad.
Entre las infecciones más habituales aparecen las gastroenteritis, que pueden provocar diarrea, vómitos y, en los casos más intensos, deshidratación. Su origen puede ser parasitario, bacteriano o vírico.
Un estudio del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) realizado en tres hospitales españoles encontró que, entre los parásitos, Giardia y Cryptosporidium eran especialmente frecuentes en niños pequeños, mientras que bacterias como Escherichia coli y Campylobacter también figuraban entre las causas habituales.
Sin embargo, el gran protagonismo en las aulas corresponde a los virus.
El norovirus, uno de los grandes protagonistas
La investigación detectó que el norovirus era el virus gastrointestinal encontrado con mayor frecuencia en niños con diarrea.
Aunque suele asociarse a brotes en cruceros, este patógeno encuentra condiciones igualmente favorables en escuelas y guarderías. Puede transmitirse mediante contacto entre personas, superficies contaminadas o alimentos, por lo que la convivencia estrecha facilita considerablemente su propagación.
Junto al norovirus, los investigadores destacan otros responsables frecuentes de gastroenteritis infantiles, como sapovirus, adenovirus entéricos y astrovirus. Pero existe otro patógeno especialmente importante por el impacto que tiene a escala mundial: el rotavirus.

El rotavirus sigue siendo una amenaza importante
Según la Organización Mundial de la Salud, el rotavirus es la causa más frecuente de enfermedad diarreica grave en bebés y niños pequeños a nivel mundial.
Aunque en España no constituye necesariamente la principal causa de gastroenteritis infantil, globalmente sigue provocando más de 150.000 muertes anuales entre menores de cinco años, además de millones de hospitalizaciones.
Un nuevo trabajo dirigido por investigadores del ISCIII analizó la diversidad genética del virus en la Comunidad de Madrid y encontró un elemento especialmente relevante: los niños que no habían completado la pauta de vacunación presentaban un riesgo de hospitalización casi cuatro veces mayor.
Los resultados también indican que las diferentes variantes genéticas detectadas no parecen estar asociadas a una mayor gravedad de la enfermedad.
La vacunación reduce sobre todo los casos graves
En España existen vacunas orales contra el rotavirus desde 2006, aunque su incorporación al calendario de vacunación financiado públicamente comenzó en 2024.
Estas vacunas no impiden completamente que un niño pueda infectarse, pero reducen de manera muy significativa los cuadros graves, las complicaciones y los ingresos hospitalarios.
Los investigadores tampoco han encontrado hasta ahora variantes capaces de escapar de manera importante a la protección proporcionada por las vacunas, aunque el ISCIII mantiene una vigilancia genética constante para detectar posibles cambios.
Si tenés un hijo recién nacido, le corresponden la vacuna contra Hepatitis B y BCG (que previene formas graves de tuberculosis).
Antes del año de vida, tenés que aplicarle la vacuna contra Rotavirus, Meningococo, Antigripal, Hepatitis A, Quíntuple (previene difteria, tétanos,… pic.twitter.com/jdc94jPL5D
— Ministerio de Salud de la Nación (@MinSalud_Ar) October 22, 2025
De la bronquiolitis al mano-pie-boca
La lista de microorganismos que circulan entre los niños es mucho más amplia. Los enterovirus pueden provocar enfermedades frecuentes como el mano-pie-boca, mientras que diferentes virus respiratorios son responsables de gripe, resfriados y otras infecciones.
También destaca el virus respiratorio sincitial (VRS), conocido especialmente por causar bronquiolitis en bebés, aunque en la mayoría de las infecciones produce síntomas leves.
La convivencia hace imposible eliminar por completo la exposición a estos microorganismos. De hecho, relacionarse con otros niños forma parte natural del desarrollo. Sin embargo, los especialistas recuerdan que mantener altas coberturas de vacunación continúa siendo una de las herramientas más importantes para reducir los cuadros graves y proteger especialmente a las personas más vulnerables.