Las abejas y otros insectos polinizadores cumplen una función esencial para el equilibrio de los ecosistemas y la producción de alimentos. Sin embargo, una investigación que reúne información de casi un siglo revela que muchas de estas especies están desapareciendo progresivamente de diferentes regiones europeas.
El estudio, liderado por investigadores de la Estación Biológica de Doñana, perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), analizó los cambios en la distribución de abejas silvestres y sírfidos, un grupo de moscas que también desempeña un papel fundamental en la polinización.
Los resultados, publicados en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), muestran que la aparente estabilidad del número de especies puede ocultar importantes pérdidas de biodiversidad.
Un siglo de datos revela que las abejas están perdiendo territorio
Los investigadores analizaron más de cuatro millones de registros de polinizadores recopilados entre 1921 y 2020, correspondientes a aproximadamente el 88 % de las especies conocidas de abejas y sírfidos en Europa.
El análisis permitió estudiar cómo cambió su presencia geográfica a lo largo de las décadas.
Los científicos descubrieron que la mayoría de las especies de abejas silvestres y aproximadamente la mitad de los sírfidos estudiados experimentaron reducciones en sus áreas de distribución.
Uno de los hallazgos más importantes fue que la cantidad total de especies presentes en determinadas regiones puede mantenerse relativamente estable, incluso mientras muchas desaparecen de lugares donde anteriormente eran habituales.
Esto significa que los indicadores generales de biodiversidad pueden ocultar transformaciones importantes en las comunidades de insectos.

Los pesticidas y el cambio climático están entre las principales amenazas
La investigación identifica diferentes factores asociados al deterioro de las poblaciones de polinizadores. Entre ellos destacan la expansión agrícola intensiva, la destrucción de hábitats naturales y la disminución de flores silvestres que proporcionan alimento.
El uso de pesticidas también representa una amenaza, ya que determinadas sustancias pueden afectar la supervivencia, la reproducción y el comportamiento de los insectos.
A estos problemas se suma el cambio climático, que está modificando las temperaturas y las condiciones ambientales de numerosas regiones europeas. Estos cambios pueden alterar los períodos de floración y desplazar a especies hacia zonas donde encuentran condiciones más favorables.
Sin embargo, los investigadores advierten que las consecuencias varían según las características ecológicas de cada especie.
Las especies amenazadas muestran los descensos más preocupantes
Las abejas clasificadas como en peligro crítico por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) presentaron algunas de las reducciones más pronunciadas.
Los científicos también observaron tendencias negativas entre especies poco estudiadas, lo que sugiere que parte del deterioro podría estar pasando desapercibido. Geográficamente, la región atlántica europea registró pérdidas persistentes de diversidad, posiblemente relacionadas con las profundas transformaciones del uso del suelo.
En cambio, algunas regiones alpinas mostraron tendencias diferentes, que podrían estar vinculadas con el desplazamiento de especies hacia mayores altitudes debido al aumento de las temperaturas.
🌍Cien años de datos revelan un declive generalizado de #polinizadores silvestres en Europa
🐝Afecta sobre todo a las #abejas silvestres
🔎Entre las causas: pérdida de hábitats y flores, pesticidas y #CambioClimático
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— CSIC (@CSIC) October 19, 2026
Por qué la desaparición de polinizadores amenaza nuestros alimentos
La reducción de abejas y sírfidos representa un problema que trasciende la conservación de los insectos.
Numerosas plantas silvestres y cultivos agrícolas dependen de la polinización para reproducirse y producir frutos y semillas.
Cuando disminuye la diversidad de polinizadores, estos procesos pueden volverse más vulnerables a las alteraciones ambientales. Además, la desaparición de especies especializadas puede modificar las relaciones ecológicas entre insectos y plantas.
Por eso, los investigadores consideran fundamental proteger no solo la cantidad de polinizadores, sino también su diversidad.
Todavía es posible evitar una crisis mayor
A pesar de los resultados preocupantes, el estudio también identifica oportunidades para actuar.
Las extinciones de especies de polinizadores a escala continental siguen siendo relativamente escasas, lo que indica que todavía existe margen para recuperar poblaciones. Los científicos recomiendan conservar hábitats naturales, restaurar paisajes agrícolas, favorecer la disponibilidad de flores durante el año y reducir el uso de pesticidas.
También destacan la importancia de plantar especies vegetales autóctonas y crear pequeños refugios para insectos en espacios urbanos.
La conclusión es clara: aunque muchas especies todavía sobreviven en Europa, su presencia territorial se está reduciendo. Comprender estos cambios será fundamental para evitar que el deterioro de los polinizadores termine afectando gravemente a los ecosistemas y a la producción alimentaria.