El régimen de aranceles de Donald Trump ha sido objeto de críticas y burlas de parte de líderes empresariales y economistas mundiales (Larry Summers, por ejemplo, dijo que era “una locura” y “una tontería”), pero la Casa Blanca no da marcha atrás con su tan poco convencional programa. Los aranceles, que implican impuestos a las importaciones para las compañías estadounidenses, supuestamente generan miles de millones de dólares en ingresos mensuales para el gobierno federal. Sin embargo hay muchas compañías que no están conformes y ahora, varios juicios en los tribunales amenazan con obligar al gobierno a devolver la mayor parte del dinero que recauda el programa de aranceles de Trump.
Hay dos casos que buscan contraponerse al bizarro argumento legal de la Casa Blanca para justificar su programa de aranceles, escribió Politico. El argumento invoca el Acta de Poderes Económicos de Emergencia Internacional de 1977, que originalmente se creó para circunstancias de “riesgo extraordinario e inusual” para la nación, según se ha informado en las noticias. citó con anterioridad la crisis del fentanilo y el déficit nacional como emergencias nacionales que justifican las medidas extraordinarias de su administración. La ley en cuestión otorga determinados poderes al presidente, que de otro modo no tendría, aunque los tribunales debaten si lo que Trump está haciendo tiene cabida bajo esa ley.
Los casos que cuestionan la política de Trump corresponden a un grupo de importadores estadounidenses, y a 12 estados Demócratas que consideran que las acciones del gobierno son ilegales, según Politico. Si finalmente se dictamina que los aranceles del gobierno son ilegítimos, los importadores afectados creen tener derecho a que se les reembolse dinero, obligación que el gobierno reconoce, según se informa. Si los reembolsos prosperan, lo más probable es que los procese Protección de Aduanas y Fronteras, añade la fuente informativa. Es decir que si el caso resulta desfavorable a Trump, dría significar que el gobierno tendrá que devolver gran parte del dinero que generó por medio de los aranceles. Así, efectivamente se anularía el plan de generación de ingresos, que en parte parece haber sido ingeniado para compensar las importantes bajas en impuestos decididas por Trump. Regresar el dinero a las compañías afectadas también sería “una pesadilla logística”, señala Politico.
Lo que sucede ahora
Hasta el momento las cosas no parecen ir bien para la Casa Blanca. Politico escribe lo siguiente:
En mayo un tribunal federal dictaminó que los aranceles de Trump excedían la autoridad presidencial otorgada bajo la ley de emergencia de 1977. A eso le siguió otra sentencia del Tribunal de Distrito de D.C. en otro caso que ampara de los mismos aranceles a dos pequeñas empresas.
Las dos decisiones se suspendieron luego, sin embargo, manteniendo los aranceles vigentes hasta que el litigio termine su recorrido por el sistema de tribunales federales. La mayoría de los expertos cree que eventualmente llegarán a la Suprema Corte.
Una persona cercana a la Casa Blanca le dijo a la central de noticias: “Dos tribunales ya se expidieron en firme sentido contra los aranceles, así que la idea de que es algo seguro no se sostiene. Hay más del 50-50% de probabilidades de que todo esto se resuelva en su contra”.
Un vocero de la Casa Blanca respondió a la pregunta de Gizmodo diciendo: “El gobierno usa legal y justamente los poderes para imponer aranceles que le otorgan al ejecutivo la Constitución y el Congreso para nivelar el campo de juego para los trabajadores estadounidenses y salvaguardar nuestra seguridad nacional”.
Todavía no se han recopilado muchos datos sobre el amplio impacto de los aranceles de Trump en las compañías estadounidenses, pero resultaría fácil suponer que no ha sido un buen impacto. Los comentarios en línea de propietarios de pequeñas empresas muestran la alarma creciente ante las nuevas realidades fiscales que se imponen a los emprendedores, con el aumento de los aranceles de importación, y en los últimos meses las compañías han estado considerando la posibilidad de sumar “extra por aranceles” a los precios al consumidor, de modo que éstos sepan que los precios aumentan como resultado del nuevo programa del gobierno y no porque las empresas especulan. Algunos incluso consideran que se verían obligados a cerrar sus negocios debido a los altos costos, y se han hecho intentos legislativos para eximir a las pequeñas empresas del plan de recaudación del gobierno.
Si el gobierno se viera obligado a devolver todo el dinero que les ha quitado a las compañías, empresas y negocios de los estadounidenses, obviamente se trataría de una cómica derrota. El régimen de aranceles, aunque se vea dudoso para muchos, ha sido calificado por la Casa Blanca como uno de ellos mayores logros del presidente. Trump siempre se caracterizó por saber negociar, y el gobierno califica a los aranceles como evidencia de ello. Pero hay que señalar que un negocio no vale mucho la pena si a fin de cuentas termina siendo ilegal.
de propietarios de pequeñas empresas muestran la alarma creciente ante las nuevas realidades fiscales que se imponen a los emprendedores, con el aumento de los aranceles de importación, y en los últimos meses las compañías han estado considerando la posibilidad de sumar “extra por aranceles” a los precios al consumidor, de modo que éstos sepan que los precios aumentan como resultado del nuevo programa del gobierno y no porque las empresas especulan. Algunos incluso consideran que se verían obligados a cerrar sus negocios debido a los altos costos, y se han hecho intentos legislativos para eximir a las pequeñas empresas del plan de recaudación del gobierno.
Si el gobierno se viera obligado a devolver todo el dinero que les ha quitado a las compañías, empresas y negocios de los estadounidenses, obviamente se trataría de una cómica derrota. El régimen de aranceles, aunque se vea dudoso para muchos, ha sido calificado por la Casa Blanca como uno d ellos mayores logros del presidente. Trump siempre se caracterizó por saber negociar, y el gobierno califica a los aranceles como evidencia de ello. Pero hay que señalar que un negocio no vale mucho la pena si a fin de cuentas termina siendo ilegal.
Este artículo ha sido traducido de Gizmodo US por Lucas Handley. Aquí podrás encontrar la versión original.