Hay imágenes satelitales que necesitan una traducción para ser entendidas. Un satélite que fotografía en infrarrojo cercano no captura lo que el ojo humano vería desde el espacio, sino una versión del mundo donde las plantas sanas se ven de color rojo intenso, el agua aparece oscura y el suelo árido se muestra en tonos apagados. Cuando el satélite europeo Copernicus Sentinel-2 pasó sobre el sur de Marruecos y capturó una imagen con manchas rojas siguiendo los cauces de los ríos del Anti-Atlas, no estaba detectando ninguna anomalía medioambiental. Estaba viendo vegetación.
Por qué las plantas se ven rojas en las imágenes de satélite
Las plantas tienen una propiedad óptica contraintuitiva: absorben la luz roja visible para usarla en la fotosíntesis, pero reflejan con fuerza la radiación infrarroja cercana, que el ojo humano no puede ver. Los sensores del Copernicus Sentinel-2 pueden capturar esa radiación infrarroja y procesarla en imágenes donde el infrarrojo se codifica como color rojo. El resultado es que la vegetación sana aparece como manchas rojas brillantes, mientras que el suelo desnudo se muestra en tonos grises o marrones y el agua en tonos oscuros o negros.
Tal como reporta El Confidencial en su cobertura de la imagen, la resolución del Sentinel-2 en este canal es de 10 metros por píxel, lo que permite distinguir cultivos individuales, pequeños huertos y la distribución de la vegetación siguiendo los cauces de ríos y riachuelos. La imagen fue procesada en 2026 usando una técnica estándar de teledetección óptica que lleva décadas siendo la herramienta de referencia para monitorear la cobertura vegetal del planeta.
Ouarzazate: desierto, cine y la planta solar más grande del mundo
El área fotografiada se sitúa en las inmediaciones de Ouarzazate, capital de provincia en el sur de Marruecos, asentada en el valle del río Assif n’Tidili. La ciudad es conocida internacionalmente por dos razones muy distintas. La primera es cinematográfica: sus llanuras desérticas y arquitectura de adobe sirvieron como escenario para Lawrence de Arabia, Gladiator, La Momia y Juego de Tronos, entre otras producciones. La segunda es energética: unos 10 kilómetros al norte de la ciudad se encuentra la central termosolar Noor, que significa luz en árabe, con más de 3.000 hectáreas de espejos curvos que concentran la radiación solar hacia receptores térmicos. Es la instalación de energía solar concentrada más grande del planeta.
En la imagen del Sentinel-2 también es reconocible, hacia el este del núcleo urbano, el embalse El Mansour Eddahbi, que aparece como una zona oscura opaca. Este lago artificial tiene una profundidad media de unos 30 metros y está alimentado por dos ríos: el Ouarzazate por el oeste y el Draa, el río más largo de Marruecos, por el este. El embalse es fundamental para el riego de los oasis agrícolas de la región, cuya vegetación es la que aparece en rojo en la imagen satelital.
Lo que explica la vegetación en una zona desértica: la estación húmeda invernal
La región del Anti-Atlas está dentro del área de influencia climática del Sáhara, caracterizada por su extrema aridez. Pero el momento en que el satélite capturó la imagen coincidió con la época invernal húmeda, cuando las precipitaciones activan los pequeños ríos y riachuelos de la cordillera. Ese aporte hídrico estacional permite que los huertos y la vegetación de ribera experimenten un crecimiento vigoroso que los sensores ópticos del satélite detectan con claridad siguiendo exactamente la traza de los cursos de agua sobre el paisaje árido.