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Ciencia

Las crías de pterosaurios morían a causa de tormentas tropicales, según sugieren los fósiles

La revisión de un sitio donde abundan los fósiles de pterosaurios reveló que dos crías murieron de forma escalofriante e inusual hace 150 millones de años.
Por Gayoung Lee Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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Un sitio donde abundan los fósiles en el sur de Alemania, la caliza de Solhnhofen, alberga una cantidad particular de huesos de crías de pterosaurio. Eso hizo que los paleontólogos crean que aquí esos animales abundaban, hasta que una autopsia reveló las dos alas rotas y sacudidas por viento y tormenta, y la idea de cómo llegaron los huesos de las crías de pterosaurios se hizo más evidente.

En un trabajo publicado el 5 de septiembre en Current Biology los paleontólogos de la Universidad de Leicester del Reino Unido describen el trágico destino de Lucky y Lucky II, dos crías de Pterodactylus antiquus a los que una violenta tormenta tropical parece haber hecho pedazos. Al examinar a los “Luckies” bajo luz ultravioleta, observaron un trauma esquelético que antes se desconocía.

Lo sorprendente fue que el ala izquierda de Lucky y el ala derecha de Lucky II mostraban una factura limpia en diagonal, lo que da indicios de una “fuerza que retorció” y rompió los pequeños huesos.  

Una ironía fosilizada

Los hallazgos son afortunados por dos razones que se contradicen con las expectativas, según dicen los investigadores. Los pterosaurios en general tenían esqueletos livianos de huesos huecos, ideales para el vuelo, y por eso es tan notable que sus frágiles huesos sobrevivieran tan bien a la fosilización, según explicó Rob Smyth, autor principal del estudio y paleobiólogo de la Universidad de Leicester, en declaraciones. “Las chances de preservar [un pterosaurio] son pocas, y encontrar un fósil que te diga cómo murió el animal es algo mucho menos probable”.

De manera similar, los animales más grandes tienen más probabilidades de quedar fosilizados. Lucky y Lucky II, cuyas alas se extendían unos 20 centímetros, se cuentan entre los fósiles de pterosaurio más pequeños y mejor preservados que se hayan encontrado. Además, sus heridas permanecieron lo suficientemente claras como para que los investigadores pudieran llegar a la conclusión casi certera de que sus lesiones fueron producto de una fuerte tormenta.

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La cría de Pterodactylus, apodada Lucky, brillaba bajo luz ultravioleta. Tanto la parte como la contrapartida muestran los delicados huesos de este diminuto pterosaurio, capturando un ala fracturada con un detalle extraordinario. Créditos: Universidad de Leicester.

Si es así, la corta edad de los pterosaurios respalda la hipótesis existente de que estos animales podían volar a poco de salir del cascarón, según le dijo a Scientific American Dave Unwin, uno de los autores de este trabajo.

¿Accidente o tendencia?

Cuando los investigadores hallaron a Lucky parecía razonable concluir que se trataba de “un caso aislado”, según Unwin. Smth añadió que durante siglos el consenso era que “los ecosistemas de lagunas de Solnhofen parecían estar dominados por pequeños pterosaurios”.

“Un año después, cuando rab notó a Lucky II, supimos que ya no se trataba de un caso aislado sino de evidencia de cómo murieron estos animales. Y luego, cuando pudimos estudiar a Lucky II con la luz UV, se hizo más clara la razón y nos quedamos sin aliento”, dijo Unwin.

Lucky II permitió que el equipo considerara una hipótesis diferente: tal vez los jóvenes pterosaurios no eran nativos de Solnhofen. ¿Sería que estas crías solo estaban cruzando la laguna y no eran tan fuertes como para soportar la tormenta?

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Ejemplos de diferentes clases tafonómicas en Pterodactylus antiquus fotografiadas bajo luz ultravioleta. Créditos: Unwin et al., 2025.

Si es así, tendrían la explicación de por qué quedaron tan bien preservados los fósiles. En esa situación, una tormenta violenta hizo caer a las crías de pterosaurio a las profundidades del lecho de piedra caliza de la laguna, y quedaron rápidamente sepultadas bajo el agua, según explicaron los investigadores en declaraciones. Los animales más grandes y fuertes podrían haber sobrevivido a la tormenta, pero eventualmente se cansaron y flotaron hasta morir en la superficie de la laguna. Todo el proceso sucedió tan rápido como para que los pterosaurios no se destruyeran después de muertos, según la investigación.

Los hallazgos ilustran hasta qué punto dependen del contexto los registros fósiles, como sucede con todo lo demás. Por ejemplo, los Luckies confirman que en el mesozoico hubo violentas tormentas tropicales, y que estos fenómenos naturales afectaban a los animales y su supervivencia. También hace que surja la pregunta de si nuestro registro fósil es más sesgado de lo que nos gustaría, con lo que podríamos estar llegando a suposiciones incorrectas sobre fósiles que creemos entender y conocer en este momento.

“Es un paso adelante”, le dijo Unwin a Scientific American. “Cuanto mejor entendamos cómo se preservan las cosas, mejores oportunidades tenemos de reconstruir imágenes ciertas de cómo era la vida en el pasado”.

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