La semaglutida, ingrediente activo en drogas como Ozempic y Wegovy, podría ayudar a las personas a dejar de consumir cocaína. Un nuevo trabajo detalla esta semana el caso de un hombre cuyas ansias por consumir cocaína disminuyeron significativamente después de que empezó con su medicación de semaglutida.
El doctor Vincenzo Maria Romeo escribió sobre este caso que se publicó el lunes en Journal of Medical Case Reports. El paciente de Romeo, un hombre de 54 años que vive en Italia, sufría adicción a la cocaína y obesidad, y ambas afecciones se trataron con éxito cuando se le prescribió la semaglutida. Los hallazgos respaldan la idea de que esta clase de medicación puede también utilizarse para reducir la insalubre dependencia de drogas como la cocaína y el alcohol.
La semaglutida y otras drogas nuevas GLP-1 son mucho más efectivas que la dieta y el ejercicio solamente para ayudar a que la gente pierda peso o trate su diabetes tipo 2. Desde que llegaron estas drogas algunos médicos empezaron a notar otro efecto colateral posible pero positivo en la terapia con GLP-1: algunos pacientes informaron que ya no sentían ansias por abusar de drogas recreativas o dedicarse a conductas compulsivas perjudiciales como las apuestas o el consumo excesivo de alcohol.
Con consentimiento del paciente
Los estudios de este fenómeno se han centrado mayormente en el alcohol y los opioides. Pero cuando el paciente de Romeo fue a verlo y su historia mostraba obesidad y abuso de cocaína, el médico y su equipo vieron una oportunidad ideal para ver si la semaglutida podía aliviar ambas afecciones a la vez. Con consentimiento de su paciente Romeo le indicó un tratamiento de 12 semanas con la droga GLP-1.
Al término de las 12 semanas el hombre había perdido aproximadamente un 12% de su peso corporal, en línea con los resultados típicos (10% a 15% como promedio en los ensayos). Pero además, sus síntomas de ansias de consumir cocaína se redujeron un 59%, según una encuesta de medición que suele utilizarse comúnmente. El hombre informó que había mejorado su salud, que se sentía con más energía y ya no le dolían tanto las articulaciones, en tanto que los efectos adversos al comienzo del tratamiento habían sido leves, con síntomas gastrointestinales (ocurrencia común con las drogas GLP-1).
Por supuesto, se trata del estudio de un único caso. La investigación de la terapia con GLP-1 para los desórdenes de abuso de sustancias también es muy preliminar. Los investigadores no están del todo seguros sobre cómo es que las drogas GLP-1 reducen las ansias de consumir sustancias y las conductas compulsivas, aunque se sospecha que los receptores de GLP-1 en el cerebro contribuyen a regular nuestra respuesta a los estímulos potencialmente adictivos.
Cada vez más datos
La evidencia de este efecto no buscado se va sumando, y la semana pasada los investigadores publicaron hallazgos del primer ensayo clínico controlado del uso de la semaglutida para la dependencia del alcohol. Se encontró que la gente con un desorden moderado del uso del alcohol experimentaba menos dependencia y ansias al tomar semaglutida en bajas dosis, en comparación con los que recibían un placebo.
Hace falta más tiempo y más estudios para confirmar el valor d ela terapia con GLP-1 para la dependencia de las drogas, y estudios que se centren directamente en el abuso de la cocaína. Pero para las personas como el paciente de Romeo, con obesidad y desorden de uso de sustancias al mismo tiempo, la semaglutida bien podría ser un potente tratamiento para ambas afecciones en un futuro cercano.
Romeo escribió: “Los hallazgos sugieren que la semaglutida podría ser una prometedora opción terapéutica para el manejo del abuso de sustancias en pacientes con comorbilidad de obesidad”.