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El pasado mes de julio, el flap de un Boeing 777 apareció frente a las costas de la isla de Reunión, poniendo fin a la búsqueda del vuelo 370 de Malaysia Airlines. Semanas después, los investigadores deberían haber certificado que la pieza pertenece a ese avión, pero las incógnitas se multiplican.

El día 8 de marzo, el vuelo 370 de Malaysia Airlines desapareció sin dejar rastro con 227 pasajeros y 12 tripulantes a bordo. 25 países se unieron a la búsqueda con todos los medios a su alcance, pero fue en vano. Cuando por fin apareció un alerón en la costas de la isla de Reunión, en aguas del Océano Índico al este de Madagascar, todo apuntaba a que se trataba de una pieza del MH370.

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El día 5 de agosto, el propio primer ministro de Malasia, Najib Razak, emitió un comunicado en el que por fin confirmaba el hallazgo. La principal razón para creer que es una pieza de ese siniestro es muy simple: El MH370 es el único Boeing 777 que tiene el status de desaparecido. Según New York Magazine la pieza encontrada es inequívocamente la de un Boeing 777, así que los investigadores han sumado dos más dos.

Sin embargo, hay algunos problemas en esa ecuación que han hecho dudar a los investigadores. Pocos minutos después de que el primer ministro malayo anunciara el hallazgo, el analista francés Serge Mackowiak se apresuró a matizar que aún tenían que efectuar otras pruebas a la pieza encontrada antes de constatar que pertenece al vuelo MH370. Esas pruebas iban a durar unos días. Han pasado semanas y aún no se ha hecho público ningún resultado concluyente.

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El primer problema es que los flap o dispositivos hipersustentadores tienen una placa en su interior con un número de serie que sirve para identificar con precisión a qué avión concreto pertenecen. Esa placa no está. El segundo problema es que la pieza está completamente cubierta de percebes. No se trata exactamente de la variedad comestible que crece al borde del mar en la costa, sino de crustáceos que se adhieren a los objetos sumergidos a poca profundidad. el investigador Jeff Wise explica que la distribución de los percebes en la pieza encontrada es muy rara, porque implica que la pieza ha estado sumergida completamente pero a una profundidad de entre tres y seis metros.

Esa profundidad no encaja con una pieza inanimada como el flap de un avión. O bien flota, en cuyo caso solo tendría crustáceos en un lado, o se hunde completamente, en cuyo caso no tendría esa variedad de percebes.

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Seguramente, todas estas incógnitas tengan una explicación perfectamente coherente pero, hasta que den con ella, Internet es un auténtico hervidero de hipótesis que van desde lo más lógico a los más absurdo. [vía New York Magazine]

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