Durante décadas, generadores alimentados con estroncio-90 mantuvieron funcionando faros y balizas en algunos de los lugares más inaccesibles del planeta. Eran autónomos, resistentes y podían operar durante años. El problema llegó cuando desapareció el Estado encargado de vigilarlos.
Durante cuatro años, un comerciante de Utah logró algo que la propia Apple no había podido hacer: venderle al público la computadora Lisa, el fracaso comercial más caro de la historia de la compañía. Cuando todavía le quedaban miles por vender, Apple se las reclamó de golpe, sin dar explicaciones, y las mandó directo a un basurero para que nadie las volviera a ver
Dormir peor, recuperarse más lento, acumular estrés o empezar a mostrar cambios antes de sentirse cansado. Tras utilizar un anillo inteligente durante tres meses, un cirujano comprobó hasta qué punto estos dispositivos pueden reconstruir nuestros hábitos a partir de señales corporales. El límite es importante: observar tendencias no equivale a realizar un diagnóstico médico.
La inteligencia artificial ya no se limita a conversar con personas. Cada vez es más habitual que un bot redacte una solicitud, otro la evalúe, uno escriba un correo y otro genere la respuesta. El resultado es una internet donde parte de la comunicación comienza a ocurrir directamente entre máquinas.
Un vehículo experimental de levitación magnética de 1,11 toneladas alcanzó los 800 km/h sobre una pista de apenas un kilómetro en China. La aceleración fue tan extrema que pasó de 0 a 100 km/h en menos de 0,7 segundos, aunque su futuro inmediato podría estar más cerca de los cohetes que de los pasajeros.
A miles de metros bajo el Pacífico se esconde un recurso capaz de cambiar el equilibrio tecnológico mundial, pero llegar hasta él plantea un desafío extraordinario