Donald Trump acaba de decidir que, al menos dentro del Gobierno de Estados Unidos, la inteligencia artificial tiene un problema de nombre.
Desde ahora quiere que se llame “Super Intelligence” (SI). Y Elon Musk no tardó demasiado en llevar la idea fuera de Washington. Apenas unos días después de que el presidente estadounidense firmara la orden ejecutiva, el empresario confirmó en X que SpaceXAI pasará a llamarse SpaceXSI. Antes había resumido su entusiasmo por el nuevo término en tres líneas: “No more AI. SI. It’s better”.
Lo curioso es que Trump no podía obligarlo a hacerlo. La orden afecta al Poder Ejecutivo federal, no exige que las empresas privadas cambien sus nombres. Musk simplemente decidió sumarse por voluntad propia a uno de los rebrandings tecnológicos más extraños de los últimos años.
Para Trump, llamar “artificial” a la inteligencia ya se quedó viejo

La orden ejecutiva 14434, firmada el 29 de septiembre bajo el título Inaugurating the Era of Super Intelligence, ordena a departamentos y agencias federales sustituir “Artificial Intelligence” y “AI” por “Super Intelligence” y “SI” en comunicaciones, páginas web, informes y documentos de política pública.
El argumento de la Casa Blanca es básicamente semántico. Según la orden, los sistemas actuales ya hacen mucho más que imitar aspectos concretos de la inteligencia humana y el término “superinteligencia” expresaría mejor su potencial transformador.
Hay un detalle bastante revelador: la propia orden no establece todavía que las máquinas actuales sean técnicamente una superinteligencia. Para aplicarla, define provisionalmente “SI” usando exactamente la definición legal que Estados Unidos ya empleaba para “inteligencia artificial” y encarga a la Casa Blanca elaborar en 60 días una definición federal específica. Es decir, por ahora cambió el nombre antes que la tecnología.
Musk no necesitaba hacerlo. Lo hizo igual

Musk confirmó el domingo que adoptará el nuevo nombre después de que un usuario le preguntara directamente si SpaceXAI podía convertirse en SpaceXSI. Reuters confirmó posteriormente el cambio anunciado. La decisión tiene además algo casi cómico para una empresa que acaba de estrenar identidad.
xAI había sido integrada en SpaceX a comienzos de este año y recién en julio adoptó oficialmente el nombre SpaceXAI. Apenas unos tres meses después, ya está preparándose para volver a cambiar de cartel. No es, sin embargo, solo una ocurrencia entre Trump y Musk.
Días antes, la Casa Blanca reunió a algunos de los nombres más poderosos de Silicon Valley. Musk estuvo allí junto a líderes de Nvidia, Google, Meta, OpenAI y Anthropic. Las compañías firmaron un acuerdo voluntario para reforzar controles internos, auditorías externas y supervisión sobre modelos avanzados.
La orden para cambiar la terminología fue separada de ese acuerdo y, nuevamente, afecta legalmente al Gobierno federal, no a esas empresas.
“Superinteligencia” significaba otra cosa hasta hace cinco minutos
Ahí está quizá la parte más extraña de toda la historia. En el debate sobre IA, “superinteligencia” suele reservarse para una hipotética inteligencia capaz de superar ampliamente a los humanos, no simplemente para los chatbots y modelos que existen hoy. La nueva terminología de Trump mezcla deliberadamente ambas ideas y ya ha provocado críticas precisamente por exagerar las capacidades actuales.
Musk, sin embargo, lleva años hablando de ese escenario y advirtiendo de sus riesgos. Ahora acaba de hacer algo inesperado con el concepto: convertirlo en una marca. Por el momento, Grok no se volvió repentinamente más inteligente, SpaceX no presentó un nuevo modelo y la tecnología detrás de la compañía no cambió. Lo que cambió son dos letras.
Pero cuando el presidente de Estados Unidos decide jubilar uno de los términos tecnológicos más utilizados del planeta y Elon Musk responde renombrando una de sus empresas, hasta una batalla semántica empieza a parecer una batalla por definir el futuro.