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Ciencia

Liberar mosquitos para combatir mosquitos: el experimento que Portugal prueba en Lisboa

El ensayo utiliza ejemplares de Aedes albopictus incapaces de reproducirse para estudiar una estrategia que podría ayudar a reducir las poblaciones del mosquito transmisor de enfermedades como el dengue y el zika.
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Decenas de miles de mosquitos fueron liberados deliberadamente en Lisboa, pero el objetivo es precisamente combatirlos. Las autoridades sanitarias portuguesas soltaron 30.000 machos estériles de Aedes albopictus, conocido como mosquito tigre, en el barrio de Alvalade como parte de un proyecto experimental de control de esta especie.

Con esta nueva liberación, el ensayo acumula 60.000 ejemplares soltados durante sus diferentes etapas. Los mosquitos utilizados son exclusivamente machos, por lo que no pican a las personas: son las hembras las que necesitan sangre para desarrollar sus huevos.

La estrategia aprovecha el comportamiento reproductivo de la propia especie. Si suficientes hembras silvestres se aparean con los machos estériles, sus huevos no producen descendencia y, con el tiempo, podría reducirse la población local.

30.000 mosquitos para evitar que nazcan muchos más

La técnica funciona introduciendo una gran cantidad de machos estériles en una población donde también existen ejemplares fértiles.

Una vez liberados, estos machos compiten con los silvestres por aparearse con las hembras. Cuando una hembra se reproduce con uno de los ejemplares estériles, no obtiene descendencia viable.

Si el proceso se repite a suficiente escala y durante el tiempo necesario, la cantidad de nuevos mosquitos puede disminuir progresivamente. La ventaja es que se trata de una estrategia dirigida específicamente a la reproducción de la especie que se pretende controlar, aunque no sustituye otras medidas de prevención.

Por ahora, el objetivo no es eliminar la población

Hay un matiz importante en esta primera fase del experimento. Los investigadores todavía no están intentando demostrar directamente que pueden reducir de manera significativa toda la población de mosquitos tigre de Lisboa.

El objetivo inmediato es determinar cómo se comportan los machos estériles después de ser liberados.

Los especialistas quieren medir principalmente dos variables: cuánto tiempo sobreviven y qué distancia son capaces de recorrer desde el punto de liberación.

Conocer su dispersión permitirá calcular qué superficie puede cubrir una determinada cantidad de ejemplares. Su supervivencia, por otra parte, indicará durante cuánto tiempo permanecen disponibles para competir reproductivamente con los machos silvestres.

Si esta fase ofrece resultados satisfactorios, está previsto realizar posteriormente una comparación entre zonas donde se liberen mosquitos estériles y sectores de control donde no se aplique el procedimiento.

¿Por qué preocupa tanto el mosquito tigre?

Aedes albopictus es una especie invasora originaria de Asia que ha logrado establecerse en numerosas regiones del mundo, incluida Europa.

Su importancia sanitaria se debe a su capacidad para actuar como vector de diferentes virus, entre ellos los responsables del dengue y el zika. También puede transmitir otros arbovirus en determinadas condiciones epidemiológicas.

El mosquito no genera una enfermedad por sí mismo. Para transmitir un virus debe alimentarse primero de una persona infectada y posteriormente picar a otra susceptible.

Su adaptación a las ciudades complica especialmente su control. Las hembras pueden depositar huevos en cantidades muy pequeñas de agua acumulada en recipientes, macetas, cubos y otros espacios urbanos.

Liberarlos no sustituye la prevención

La utilización de machos estériles puede convertirse en una herramienta complementaria, pero los especialistas insisten en que eliminar los criaderos continúa siendo fundamental. Evitar acumulaciones de agua limita los lugares disponibles para que las hembras depositen sus huevos y completa el efecto de otras estrategias de control.

El ensayo de Lisboa permitirá ahora determinar si los machos utilizados sobreviven y se dispersan suficientemente bien en un entorno urbano real.

Solo después podrá evaluarse hasta qué punto liberarlos de manera sistemática consigue disminuir la población del mosquito tigre. Si los resultados son favorables, la experiencia podría aportar información útil para aplicar estrategias similares en otras regiones europeas donde Aedes albopictus continúa expandiéndose.

 

 

Fuente: Infobae.

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