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Llevó sus ovejas a pastar bajo paneles solares y consiguió multiplicar su rebaño por diez

Una agricultora encontró una forma inesperada de ampliar su explotación sin comprar nuevas tierras. Su iniciativa combina la ganadería con las energías renovables y abre una oportunidad para otros productores.
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Ampliar una explotación ganadera suele exigir más espacio, mayores inversiones y recursos suficientes para alimentar a los animales. Para muchos pequeños productores, el precio de comprar o alquilar nuevas tierras puede convertirse en un obstáculo difícil de superar. Sin embargo, una agricultora encontró una alternativa en un lugar que, hasta hace poco, parecía reservado exclusivamente a la producción de electricidad.

En vez de buscar nuevas pasturas convencionales, decidió aprovechar los terrenos ocupados por instalaciones fotovoltaicas. Allí, entre las estructuras que captan la energía del sol, sus ovejas encontraron alimento y espacio para crecer. Lo que comenzó como una solución para superar las limitaciones de su explotación terminó convirtiéndose en una experiencia que muestra cómo dos actividades aparentemente diferentes pueden beneficiarse mutuamente.

La protagonista es Hannah Thorogood, una ganadera de Inglaterra que consiguió transformar las condiciones de su negocio mediante una práctica cada vez más conocida: el pastoreo solar. Su experiencia demuestra que la transición energética también puede generar oportunidades para el sector agropecuario.

De 20 ovejas a más de 200 gracias a una oportunidad inesperada

Cuando Hannah comenzó su proyecto agrícola, contaba con apenas 20 ovejas. Su intención era aumentar el tamaño del rebaño, pero hacerlo implicaba resolver una cuestión fundamental: dónde alimentar a los animales sin que los costes de la explotación se dispararan.

La compra o el alquiler de terrenos adicionales representaba una inversión considerable. Sin una superficie de pastoreo suficiente, ampliar el negocio resultaba complicado. La solución apareció cuando pudo acceder gratuitamente a terrenos utilizados para generar electricidad mediante paneles solares.

La oportunidad modificó por completo las posibilidades de crecimiento de su explotación. Según la información difundida sobre su experiencia, el rebaño pasó de 20 a más de 200 ovejas, mientras que la superficie disponible para desarrollar su actividad aumentó de 18 a 250 acres, equivalentes a unas 101 hectáreas.

El cambio no consistió en reemplazar la actividad ganadera por otra fuente de ingresos, sino en aprovechar un espacio que ya tenía un uso energético. La vegetación que crece entre las instalaciones fotovoltaicas puede servir de alimento para los animales, siempre que el terreno y las condiciones de mantenimiento sean adecuados.

Para Hannah, el acceso a esas superficies permitió superar una de las principales barreras para ampliar su negocio: disponer de más pasturas sin asumir el coste de adquirir una finca propia.

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©zhu difeng
– ShutterStock

Por qué las empresas solares también necesitan ovejas

A primera vista, los paneles solares y la ganadería podrían parecer actividades incompatibles. Las instalaciones requieren protección, mantenimiento y condiciones específicas para funcionar correctamente. Sin embargo, la vegetación que crece debajo y alrededor de las estructuras plantea una necesidad constante: mantener la hierba bajo control.

Una de las opciones tradicionales consiste en utilizar maquinaria para cortar el césped y las plantas que crecen en los terrenos. En determinadas instalaciones, las tareas de mantenimiento también pueden requerir otros métodos de control de la vegetación.

El pastoreo ofrece una alternativa. Las ovejas consumen la hierba y ayudan a mantenerla a una altura adecuada, incluso en algunos espacios estrechos donde el trabajo de las máquinas puede resultar más difícil. De esta manera, los animales realizan una tarea de mantenimiento mientras obtienen alimento.

El beneficio es doble. Por un lado, las compañías energéticas pueden reducir parte del trabajo necesario para controlar la vegetación. Por otro, los ganaderos consiguen acceso a terrenos que de otro modo quizá no podrían utilizar.

Además, las estructuras de los paneles pueden proporcionar cierta protección frente al sol, el viento y otras condiciones meteorológicas. En el caso de Hannah, el acceso a estas instalaciones también le ofreció un entorno con medidas de vigilancia que podían contribuir a una gestión más segura del rebaño.

La clave está en organizar ambas actividades para que ninguna perjudique a la otra. Los animales necesitan espacio suficiente, alimento y agua, mientras que los equipos eléctricos deben permanecer protegidos de posibles daños.

El pastoreo solar gana terreno entre los productores

La experiencia de Hannah Thorogood, en Lincolnshire, no es un caso aislado. El pastoreo solar se presenta como una alternativa para aprovechar de forma más eficiente los terrenos destinados a producir energía renovable.

La idea responde a un problema cada vez más relevante: cómo utilizar el suelo para distintas actividades sin que necesariamente deban competir por el mismo espacio. En lugar de dedicar una superficie exclusivamente a generar electricidad, este modelo permite mantener también una actividad agropecuaria compatible.

Otros ganaderos del Reino Unido han explorado posibilidades similares. La productora Liz Genever, por ejemplo, señaló que el acceso a terrenos de instalaciones solares podría permitirle triplicar los ingresos obtenidos de sus ovejas si aprovechara plenamente una instalación cercana.

Aunque los resultados dependen de cada explotación, estas experiencias muestran que los parques fotovoltaicos pueden convertirse en algo más que espacios dedicados a la generación eléctrica. También pueden ofrecer recursos para la ganadería y abrir nuevas vías de colaboración entre empresas energéticas y productores rurales.

Este planteamiento se relaciona con el concepto de uso dual del suelo: una misma superficie cumple dos funciones productivas. Su aplicación puede resultar especialmente interesante en regiones donde ampliar las pasturas es costoso y las instalaciones solares necesitan controlar regularmente la vegetación.

Los requisitos que pueden determinar el éxito del sistema

A pesar de sus ventajas potenciales, introducir ovejas en un parque solar no consiste simplemente en abrir las puertas y dejar que los animales pasten. Antes de poner en marcha el sistema, es necesario comprobar que las instalaciones sean compatibles con la actividad ganadera.

El acceso al agua, la disponibilidad de hierba, la calidad de los cercados y la seguridad de los equipos son factores esenciales. También debe determinarse cuántos animales puede alimentar el terreno sin agotar la vegetación.

Una carga ganadera excesiva podría provocar sobrepastoreo y perjudicar la biodiversidad. Por eso, la gestión debe adaptarse a las características de cada superficie, las necesidades nutricionales del rebaño y las condiciones ambientales.

También es fundamental proteger el cableado y los componentes eléctricos para evitar daños y reducir los riesgos para los animales. La coordinación entre los propietarios de las instalaciones y los ganaderos resulta indispensable para establecer las condiciones de acceso y mantenimiento.

El caso de Hannah muestra que la innovación agrícola no siempre requiere incorporar maquinaria costosa o adquirir más tierras. En ocasiones, la oportunidad consiste en encontrar un uso complementario para un espacio que ya existe.

La combinación de ovejas y paneles solares no elimina todos los desafíos de la ganadería, pero ofrece una alternativa para ampliar explotaciones, aprovechar mejor los recursos disponibles y facilitar el mantenimiento de instalaciones renovables. Un modelo en el que la energía y la producción de alimentos pueden compartir terreno sin renunciar a sus respectivos objetivos.

 

[Fuente: Diario UNO]

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