Debajo de una pequeña franja de tierra en las Islas Malvinas, los científicos encontraron algo que ningún satélite moderno puede recuperar por sí solo: un archivo natural que conserva aproximadamente 1.300 años de historia del océano. No se trataba de ruinas, fósiles de grandes animales ni restos de antiguas civilizaciones. La información estaba escondida en apenas 90 centímetros de sedimentos acumulados junto al mar.
A partir de ese registro, un equipo internacional consiguió investigar un fenómeno que durante décadas había sido especialmente difícil de medir: el aumento del nivel del mar en el Atlántico Sur. Los resultados, publicados en 2021 y recuperados ahora por distintos medios, apuntan a que el océano subió a un ritmo central estimado de 1,6 milímetros anuales durante el siglo XX. Una cifra pequeña en apariencia, pero significativa para comprender las transformaciones del planeta.
Noventa centímetros de sedimentos de las Islas Malvinas guardaban un registro de 1.300 años

El lugar elegido para la investigación fue Swan Inlet, una marisma costera situada en la isla Soledad, una de las dos grandes islas del archipiélago. Allí, los investigadores extrajeron una columna de sedimentos de aproximadamente 90 centímetros de profundidad.
Las marismas funcionan como archivos naturales. Con cada ciclo de mareas, nuevos materiales se depositan sobre los anteriores, formando capas que conservan información sobre las condiciones ambientales de diferentes épocas. Según el estudio publicado en Journal of Geophysical Research: Oceans, los científicos utilizaron técnicas de datación mediante carbono 14 y cesio 137 para establecer la antigüedad del material. También analizaron diatomeas, microorganismos cuyas comunidades varían según su posición respecto de las mareas.
La técnica permite reconstruir la altura que tenía la superficie costera en distintos momentos del pasado. Cada capa se convierte así en una pieza de una historia mucho más extensa que los registros instrumentales disponibles. Aunque la columna conservaba alrededor de 1.300 años de información, para el análisis del siglo XX los investigadores utilizaron especialmente los 15 centímetros superiores, que contenían registros suficientemente detallados para estudiar cambios recientes.
El Atlántico Sur estaba subiendo y las mediciones históricas no alcanzaban para conocer toda la historia

Durante buena parte del siglo XX, las estimaciones globales del nivel del mar dependieron de mareógrafos instalados en puertos y estaciones costeras. Pero esas mediciones no se distribuyeron uniformemente por el planeta. Mientras el Atlántico Norte y otras regiones acumularon registros relativamente abundantes, el Atlántico Sur permaneció mucho menos observado. Esta escasez introducía incertidumbre en las reconstrucciones históricas.
Los investigadores combinaron entonces los datos sedimentarios de las Malvinas con registros instrumentales recuperados de Dakar, Senegal, y otras observaciones disponibles. También incorporaron correcciones relacionadas con el movimiento vertical del terreno para evitar confundir cambios de la superficie terrestre con variaciones del océano.
El resultado fue una estimación de 1,6 milímetros anuales de aumento del nivel del mar durante el siglo XX, con un intervalo de incertidumbre de entre 1,1 y 2,2 milímetros por año. El análisis científico liderado por Thomas Frederikse también encontró indicios de que el Atlántico Sur podría haber experimentado un aumento aproximadamente 0,3 milímetros anuales superior al promedio mundial. Sin embargo, la incertidumbre impide confirmar que esa diferencia sea estadísticamente significativa.
El dato tampoco significa que el mar alrededor del archipiélago haya subido exactamente 1,6 milímetros todos los años. Se trata de una estimación regional obtenida al integrar diversas fuentes de información.
El cambio climático está transformando los océanos, pero no todos responden de la misma manera

El aumento del nivel del mar está relacionado principalmente con dos procesos: la expansión del agua al calentarse y el aporte de agua procedente del deshielo de glaciares y grandes masas de hielo continentales.
Sin embargo, la respuesta oceánica no es uniforme. Como explica la NASA en sus investigaciones sobre el nivel del mar, los cambios en la gravedad, la circulación oceánica y la deformación de la corteza terrestre hacen que determinadas regiones experimenten variaciones diferentes del promedio mundial. En este contexto, las Islas Malvinas ofrecen una oportunidad científica singular. Sus sedimentos permiten extender las observaciones hacia épocas anteriores a los instrumentos modernos y contrastar los modelos utilizados para estudiar el pasado oceánico.
El hallazgo no demuestra que las islas estén desapareciendo bajo el agua ni permite predecir cuándo podrían inundarse determinadas zonas. Su importancia está en algo menos espectacular, pero fundamental: reducir la incertidumbre sobre cómo respondió el Atlántico Sur a los cambios ambientales del último siglo. Y quizás esa sea la revelación más interesante. Para comprender la evolución de uno de los océanos más extensos del planeta, los investigadores necesitaron mirar apenas unos centímetros debajo de la superficie terrestre.