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Ciencia

Lo que nadie te dijo sobre el desodorante (y por qué podrías estar usándolo mal)

Usar desodorante parece una regla no escrita del día a día, pero ¿realmente es útil aplicarlo más allá de las axilas? Una mirada crítica a lo que dicen los expertos sobre el olor corporal, las glándulas sudoríparas y los mitos de la higiene que todos seguimos sin cuestionar.
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En nuestra cultura, la idea de oler mal genera incomodidad. Por eso, muchos no solo aplican desodorante en las axilas, sino también en otras zonas del cuerpo. Pero, ¿es realmente necesario? Este artículo explora lo que dice la ciencia dermatológica sobre el sudor, el olor corporal y el uso de desodorantes, desmontando creencias y prácticas comunes.

Lo que nadie te dijo sobre el desodorante (y por qué podrías estar usándolo mal)
© António Ribeiro – Pexels

El rol del sudor y por qué no siempre huele mal

El sudor tiene una función vital: regular la temperatura del cuerpo. Contrario a lo que se piensa, el sudor en sí no tiene mal olor. El problema empieza cuando entra en contacto con las bacterias que habitan en nuestra piel, las cuales descomponen el sudor y liberan compuestos olorosos.

En ciertos casos, algunas personas producen sudor en exceso, una condición conocida como hiperhidrosis. En esos contextos, los antitranspirantes pueden ser útiles, pero incluso entonces, los especialistas como el Dr. Joshua Zeichner recomiendan aplicarlos por la noche, cuando la sudoración es menor y el producto puede formar un “tapón” más eficaz en la glándula sudorípara.

Pero si no sufrimos de hiperhidrosis, bloquear el sudor puede traer efectos no deseados, como una compensación por otras partes del cuerpo que empiezan a sudar más.

¿Tiene sentido usar desodorante en todo el cuerpo?

Existen productos etiquetados como “desodorantes corporales” que en realidad no difieren mucho de los desodorantes tradicionales. Contienen fragancias y polvos absorbentes como arrurruz o almidón de tapioca, pero no suelen tener sales de aluminio, presentes en los antitranspirantes.

Sin embargo, según la dermatóloga Chris Adigun, aplicarlos por todo el cuerpo no es necesario. No todas las zonas generan mal olor. De hecho, las responsables principales del mal olor son las glándulas apocrinas, que se concentran especialmente en axilas e ingles, donde el sudor contiene más grasas y proteínas, perfectas para alimentar a ciertas bacterias.

Lo que nadie te dijo sobre el desodorante (y por qué podrías estar usándolo mal)
© Godisable Jacob – Pexels

La clave: limpieza diaria, no exceso de productos

Más allá de los desodorantes, la higiene básica sigue siendo la herramienta más eficaz para prevenir olores desagradables. Ducharse a diario, prestando atención especial al rostro, axilas y zona genital, es esencial. Estas áreas tienden a generar más humedad y, por ende, son más propensas a albergar bacterias y levaduras.

En definitiva, el uso excesivo de desodorante en todo el cuerpo no solo es innecesario, sino que puede ser contraproducente. En lugar de aplicar más productos, conviene entender mejor cómo funciona nuestra piel y actuar con criterio.

Fuente: Meteored.

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