La salud dental infantil es mucho más que un simple cepillado. Desde los primeros meses de vida, la forma en la que cuidamos la boca de los más pequeños puede tener un impacto directo en su bienestar a largo plazo. ¿Sabías que usar demasiada pasta dental puede perjudicar el desarrollo de sus dientes? Una higienista bucodental aclara los errores más frecuentes… y cómo evitarlos.
Cuánta pasta de dientes deben usar los niños según su edad
Aunque parezca inofensivo, usar una cantidad excesiva de dentífrico puede provocar una alteración irreversible llamada fluorosis dental. Esta afección aparece cuando los dientes aún se están formando y se expone a los niños a un exceso de flúor, dejando manchas blancas o marrones que afectan no solo la estética sino también la estructura del esmalte.
La higienista dental Yara Puebla, de la Clínica Dental Guerrero (Madrid), ha compartido a través de sus redes sociales una técnica simple y eficaz para calcular la cantidad exacta que debe usarse en cada etapa infantil: no retirar por completo el sello protector del tubo de pasta. En su lugar, recomienda perforarlo ligeramente con un objeto punzante para que el producto salga controladamente y en pequeñas dosis. Este truco, dice, “permite no desperdiciar el producto y evitar excesos perjudiciales para los más pequeños”.

Pero ¿cuánto es lo adecuado? Según la especialista, entre los 0 y los 2 años basta con el tamaño de un grano de arroz. Entre los 3 y los 6 años, se puede aumentar a un guisante pequeño, y a partir de los 6 años, la cantidad puede ser equivalente a un guisante grande. Superada esta edad, la técnica del orificio puede dejar de utilizarse, siempre que se mantenga el control.
Más allá del cepillado: claves para una buena salud bucodental infantil
Una correcta higiene bucal implica más que elegir una pasta adecuada. El cepillado debe realizarse al menos dos veces al día, con énfasis tras el desayuno y antes de acostarse. La técnica recomendada incluye movimientos circulares y suaves, que limpien todas las superficies de los dientes sin dañar las encías. No hay que olvidar la lengua, donde también se acumulan bacterias.

A medida que el niño crece, es recomendable introducir el uso del hilo dental, especialmente cuando los dientes empiezan a estar más juntos y hay riesgo de acumulación de placa en zonas de difícil acceso. El control de la dieta es otro pilar esencial: reducir el consumo de azúcares, zumos y refrescos puede prevenir la aparición de caries. Por el contrario, una alimentación rica en frutas, verduras, lácteos y agua refuerza el esmalte y favorece un desarrollo bucodental saludable.
Por último, las visitas regulares al dentista deben comenzar desde la infancia. Estos controles permiten detectar a tiempo problemas como caries incipientes, alteraciones del crecimiento mandibular o la necesidad de aplicar tratamientos preventivos como selladores o flúor tópico. Una detección precoz no solo evita problemas mayores, sino que puede suponer la diferencia entre un tratamiento sencillo o uno complejo más adelante.
Fuente: Infobae.