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Ciencia

Lo que no te han contado sobre las grasas: cuántas debes comer y cuáles evitar, según los expertos

Aunque durante años se demonizó el consumo de grasa, hoy la ciencia demuestra que no todas son iguales ni perjudiciales. En este artículo descubrirás cuánto deberías ingerir al día, qué tipo de grasas aportan beneficios reales y cuáles conviene eliminar de tu dieta cuanto antes.
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¿Realmente hay que temerle a las grasas? Lejos de ser el enemigo número uno de la salud, ciertos tipos de grasa cumplen funciones esenciales en el cuerpo. Lo importante no es eliminarlas, sino saber elegirlas y consumirlas con moderación. Te explicamos cuánta grasa deberías incluir en tu alimentación diaria y qué fuentes son las más recomendadas.

Tipos de grasa: no todas actúan igual

La grasa no es una sustancia uniforme, y sus efectos sobre el organismo varían enormemente según su composición. Los expertos diferencian cuatro categorías principales:

Lo que no te han contado sobre las grasas: cuántas debes comer y cuáles evitar, según los expertos
© Felicity Tai – Pexels

Grasas saturadas: Se encuentran en productos de origen animal como carnes, huevos y lácteos, así como en aceites tropicales (coco y palma). Suelen ser sólidas a temperatura ambiente y, si se consumen en exceso, pueden elevar el colesterol LDL.

Grasas trans: Son artificiales y resultan del proceso de hidrogenación. Aparecen en bollería industrial, productos precocinados y frituras. Son las más perjudiciales y deberían evitarse por completo.

Grasas monoinsaturadas: Presentes en alimentos como el aceite de oliva, aguacates, frutos secos y semillas. Se consideran altamente beneficiosas para el corazón y el sistema circulatorio.

Grasas poliinsaturadas: Incluyen los famosos ácidos omega-3, presentes en pescados azules, aceites vegetales, tofu y nueces. Están relacionadas con la salud mental y cardiovascular.

Beneficios reales y riesgos latentes

La ciencia respalda cada vez más el papel protector de las grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas. Expertos consultados coinciden en que su inclusión en la dieta mejora los niveles de colesterol, favorece la función cerebral y puede incluso reducir síntomas de ansiedad o depresión.

Las grasas saturadas, aunque necesarias en pequeñas cantidades (forman parte de procesos hormonales), deben limitarse, especialmente en personas con predisposición genética a metabolizarlas mal. Por su parte, las grasas trans no tienen justificación nutricional: su impacto negativo es contundente y están prohibidas en muchos países.

Cuánto deberías consumir al día, según la ciencia

Las principales entidades de salud, como la Asociación Americana del Corazón, recomiendan que entre el 25% y el 35% de las calorías diarias provengan de grasas. Pero no todas valen: las saturadas no deben superar el 10%, y las trans deben mantenerse por debajo del 1%.

Lo que no te han contado sobre las grasas: cuántas debes comer y cuáles evitar, según los expertos
© Polina Tankilevitch- Pexels

Para una dieta estándar de 2.000 calorías diarias, esto se traduce aproximadamente en:

  • 40 a 70 gramos de grasas saludables (mono y poliinsaturadas)

  • Máximo 20 gramos de grasas saturadas

  • Ingesta mínima o nula de grasas trans

Además, factores genéticos pueden influir en cómo metabolizamos las grasas. Algunas personas, por su perfil genético, pueden tener una mayor tendencia a ganar peso si consumen más grasas saturadas, lo que refuerza la idea de una dieta personalizada.

Conclusión: la clave está en el equilibrio

No se trata de eliminar la grasa de la dieta, sino de aprender a elegirla con criterio. Incorporar fuentes de grasa saludable, controlar las porciones y evitar las versiones procesadas es la mejor fórmula para cuidar el corazón, la mente y la salud en general.

Fuente: Infobae.

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