Marte nunca deja de sorprender. Mientras el rover Perseverance continúa explorando el cráter Jezero, un descubrimiento inusual ha puesto en pausa los análisis convencionales. Lo que parecía ser solo otra roca resultó ser una estructura única, cubierta de diminutas esferas grises, cuya procedencia es aún un enigma. Este hallazgo ha despertado nuevas preguntas sobre la historia geológica del planeta rojo.
Una formación desconcertante en Witch Hazel Hill

Entre los días 11 y 13 de marzo de 2025, durante los soles 1442 a 1444 de la misión, el rover Perseverance registró una roca completamente atípica cerca de una zona del borde del cráter Jezero llamada Witch Hazel Hill. A simple vista, esta estructura sobresalía del entorno marciano habitual: su color gris oscuro y su superficie cubierta de esferas pequeñas contrastaban con el dominante polvo rojizo del terreno.
La NASA confirmó que se trataba de una roca flotante, es decir, un fragmento desplazado de su lugar de origen. Fue nombrada St. Pauls Bay y su aspecto irregular —con esferulitas redondeadas, algunas perforadas y otras angulosas— sugirió una historia compleja, potencialmente marcada por procesos volcánicos, acuosos o incluso impactos meteóricos.
¿Cómo se formaron estas esferas?

Las hipótesis sobre el origen de las esferas son variadas y cada una implica un pasado marciano distinto. Una posibilidad apunta a la formación por concreciones, donde agua subterránea interactúa con minerales en los poros de la roca. Este tipo de estructura ya se había observado en otras misiones, como la de Opportunity en 2004 y Curiosity en 2012.
Otra teoría sugiere que podrían haberse formado por la solidificación rápida de lava espumosa o gotas de roca fundida tras una erupción volcánica o un impacto violento. En ambos casos, se trataría de un proceso de alta temperatura y rápida transformación, lo cual también apunta a una historia geológica más turbulenta en el cráter Jezero.
¿Un fenómeno aislado o parte de un patrón marciano?

Este no es el primer caso de esferas extrañas encontradas en Marte. En Meridiani Planum, el rover Opportunity halló las llamadas “arándanos marcianos”, mientras que Curiosity detectó esferulitas en Yellowknife Bay. Incluso el propio Perseverance había captado en 2024 estructuras similares a pochoclos en el canal Neretva Vallis.
Lo que distingue a St. Pauls Bay es su ubicación y concentración. Los científicos ahora intentan relacionar esta roca con capas oscuras observadas desde la órbita para situarla dentro de la cronología geológica de Witch Hazel Hill. De lograrlo, podría vincularse con un evento específico en la historia marciana, permitiendo entender mejor el entorno y sus transformaciones.
El valor científico del hallazgo, más allá de la forma
Según Alex Jones, investigador del Imperial College de Londres, este hallazgo puede aportar pistas esenciales sobre la evolución del entorno marciano y su posible habitabilidad en el pasado. Jones, colaborador de la cámara Mastcam-Z, destacó en el blog de NASA que el equipo quedó asombrado por la peculiaridad de la formación.
Sin embargo, otros expertos como Matthew Chojnacki, del Instituto de Ciencias Planetarias, advirtieron que sin análisis químicos ni mineralógicos aún no se pueden confirmar las hipótesis. “Es difícil decirlo con certeza porque no forma parte del lecho rocoso”, señaló.
El equipo científico continúa analizando imágenes y datos, mientras intenta descifrar no solo cómo se formó esta roca, sino qué papel jugó dentro del entorno de Marte. ¿Es testigo de un pasado violento, o una señal de procesos más sutiles que aún no comprendemos? La respuesta podría estar más cerca de lo que parece.