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Juegos

Cocinar para sobrevivir: el RPG adorable que esconde una de las ideas más originales del año

Beastro mezcla cocina, cartas y exploración en un sistema inesperado. Su retraso busca pulir una idea ambiciosa que, como señalaría Kotaku en propuestas similares, redefine lo cozy al integrar mecánicas profundas sin perder su identidad relajada.
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Durante años, los juegos cozy parecían moverse dentro de límites bastante claros: cultivar, decorar, gestionar pequeños espacios. Sin embargo, algunos proyectos empiezan a romper esa lógica desde dentro, proponiendo experiencias donde lo relajado convive con sistemas mucho más complejos. Beastro es uno de esos casos.

Un restaurante que esconde algo mucho más grande

Lo que comienza como una historia sencilla —un joven chef que hereda un restaurante— rápidamente se transforma en algo distinto. La cocina deja de ser una actividad aislada y pasa a conectar con el destino del mundo exterior, donde un grupo de aventureros depende directamente de lo que se prepara entre fogones .

Este giro cambia por completo la percepción del juego. Ya no se trata solo de cocinar para progresar, sino de entender que cada receta puede influir en lo que ocurre fuera del pueblo. La narrativa se construye sobre esa relación, haciendo que cada decisión tenga un peso inesperado.

Cocinar para sobrevivir: el RPG adorable que esconde una de las ideas más originales del año
© Timberline Studio – Youtube.

Cocinar también es combatir

El sistema más interesante aparece cuando la cocina se convierte en estrategia. Cada plato preparado genera cartas que luego se utilizan en combates, creando un vínculo directo entre dos mecánicas que normalmente no suelen cruzarse .

Esto genera un ciclo muy particular: explorar para conseguir ingredientes, cocinar para crear cartas y usar esas cartas para avanzar en nuevas expediciones. Todo está conectado. Nada funciona de forma aislada.

Además, el juego incentiva la experimentación constante. Muchas recetas no se descubren de forma automática, sino probando combinaciones, lo que mantiene la sensación de descubrimiento incluso después de varias horas.

Un equilibrio raro entre calma y profundidad

A pesar de introducir sistemas complejos, el juego no abandona su tono relajado. La estética, el ritmo y la presentación siguen apostando por una experiencia accesible, sin presión excesiva ni castigos constantes .

Incluso los combates refuerzan esa identidad, presentándose como pequeñas escenas teatrales con estética de marionetas. Este enfoque evita el dramatismo típico del género y mantiene una coherencia visual con el resto del mundo.

El resultado es un equilibrio poco habitual: un juego que puede ser profundo sin dejar de ser acogedor.

Un retraso que dice más de lo que parece

El lanzamiento, inicialmente previsto antes, se ha movido al 11 de junio. Lejos de ser una señal negativa, este retraso refleja la complejidad del proyecto. No es un juego con una única mecánica, sino con varias que deben funcionar en conjunto .

Pulir ese equilibrio es clave. Si alguna de las partes falla, la experiencia completa se resiente.

Un cozy diferente en un género que cambia

En un momento donde el género cozy empieza a saturarse, Beastro intenta diferenciarse desde la base. No se limita a ofrecer una experiencia relajada, sino que la combina con sistemas que aportan profundidad real.

No es solo un juego de cocina.
No es solo un juego de cartas.
Es una mezcla que, si funciona, puede cambiar
cómo entendemos este tipo de propuestas.

Fuente: Kotaku.

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