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Ciencia

Logran materializar el “fantasma” de Einstein: La prueba del entrelazamiento cuántico que desafía la intuición humana

Un grupo de investigadores logró entrelazar núcleos de átomos de fósforo implantados en chips de silicio, un logro que Einstein consideró imposible hace un siglo. La revista Science publica el hallazgo que podría redefinir la base tecnológica de la computación cuántica.
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Durante un siglo, el entrelazamiento cuántico fue una frontera teórica, un concepto tan inquietante que Albert Einstein lo calificó como “una acción fantasmal a distancia”. Pero ese fantasma acaba de adquirir cuerpo: un equipo de científicos ha logrado recrear experimentalmente este fenómeno entre núcleos atómicos separados por nanómetros, demostrando que la materia puede comportarse como una sola unidad incluso estando físicamente dividida.

Cuando dos átomos “hablan” sin conexión física

El entrelazamiento cuántico es uno de los fenómenos más desconcertantes de la física moderna. En términos simples, ocurre cuando dos partículas quedan unidas de tal forma que cualquier cambio en una se refleja instantáneamente en la otra, sin importar la distancia que las separe. Para explicarlo, los científicos suelen recurrir a una analogía: dos dados lanzados al mismo tiempo, uno en Madrid y otro en Nueva York, que siempre muestran el mismo número, como si compartieran una identidad común.

En el nuevo experimento, los investigadores implantaron átomos de fósforo en chips de silicio y usaron el espín de sus núcleos —una propiedad cuántica que puede entenderse como su “rotación interna”— para codificar información. Según describen, cada átomo funciona como una “habitación insonorizada”: tranquila, estable, pero capaz de comunicarse con las demás si están sintonizadas en la misma frecuencia.

De la teoría imposible a la práctica cuántica

La idea que Einstein llamó “fantasmal” acaba de hacerse realidad
© Unsplash – Logan Voss.

El equipo logró que estos núcleos atómicos separados 20 nanómetros (unas mil veces menos que el grosor de un cabello humano) quedaran entrelazados cuánticamente, compartiendo información de manera instantánea. “Cada habitación sigue siendo silenciosa, pero ahora podemos conversar con muchas más personas, incluso si están lejos”, resumió uno de los autores del estudio en Science.

El avance no solo confirma la posibilidad del entrelazamiento macroscópico, sino que sienta las bases para una nueva generación de procesadores cuánticos, donde la información viajaría sin cables, sin latencia y sin pérdidas.

Einstein tenía razón… y también se equivocaba

Einstein rechazó esta posibilidad porque parecía violar su teoría de la relatividad, que prohíbe cualquier comunicación más rápida que la luz. Sin embargo, los experimentos demuestran que no hay transmisión de energía ni información clásica entre las partículas: simplemente forman un mismo sistema cuántico.

Más de cien años después, lo “fantasmal” dejó de ser un insulto y se convirtió en una puerta abierta al futuro. Lo que Einstein llamó imposible podría ser, precisamente, el núcleo de la tecnología del siglo XXI.

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