Casi todos creemos que los agujeros negros son hoyos enormes y sin fondo, con un apetito insaciable que les hace deglutir materia cósmica. Es casi lo único que sabemos. Pero tal parece que el universo tiene ideas diferentes.
Hasta los agujeros negros pueden indigestarse si tragan demasiado, según un trabajo reciente publicado en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society. Los investigadores llegaron a esta conclusión tras estudiar registros ópticos en alta resolución de una erupción de un agujero negro ocurrida en 2023. El evento sin precedentes permitió que los astrónomos pudieran estudiar en detalle la conducta de un agujero negro en particular a lo largo del tiempo. Con su investigación supieron que el agujero negro no consumía materia interminablemente, sino que más bien, eventualmente redistribuía en el espacio gran parte de lo que había tragado.
Un destello en el cosmos
Lo que se conoce como Swift J1727.8-1613 consiste de un agujero negro rodeado por volutas de material estelar super caliente, atraído desde una estrella cercana. Los astrónomos se enteraron de este sistema de agujero negro en 2023 cuando produjo un estallido de rayos X tan luminoso que llegó a los laboratorios y desde entonces, se utilizó el Muy Grande Telescopio de Chile para “observar este proceso de deglución en tiempo real ya que pocas veces se han podido observar algo así con tal calidad”, según un comunicado de prensa de la Universidad Warick.
Se trataba en efecto de una oportunidad inusual, pero las cosaos dieron un vuelco extraño cuando el aguajero negro pareció terminar de “comer” a la estrella. Específicamente, lo que notaron los investigadores fue una intensa tormenta de gas, expulsada desde el sistema hacia el espacio. Es decir que mucho después de haber comido el agujero negro seguía escupiendo material de a poco en lugar de guardársela. Eso sugiere que “buena parte de lo que comió tal vez nunca llegue al agujero negro”, explicó Castro Segura.
Una indigestión galáctica
Tiene sentido que haya un intercambio bidireciconal de material debido al caos extremo que rodea a los agujeros negros. Sin embargo, el equipo explicó en su trabajo que el volumen de materia regurgitada de manera gradual y continua equivalía a al menos el 10% de la masa transferida, y si eso redistribuye la materia de vuelta en el espacio, podría significar que “la materia expulsada rivalizara con la cantidad que en realidad consume el agujero negro”, según indican los autores del trabajo.
“Solemos pensar en la espectacularidad de los fuegos artificiales cuando comienzan los estallidos de los agujeros negros, pero nuestras observaciones muestran que también puede ser intenso el final”, declaró Kyle Solomons, coautor del trabajo e investigador del doctorado de la Universidad de Ciudad del Cabo, Sudáfrica. “Y aunque las emisiones de rayos X del sistema se redujeron a una fracción de lo que habían sido en su pico máximo, la energía seguía siendo suficiente como para generar una masiva expulsión de gas”.
Es decir que los agujeros negros no emiten ni reflejan la luz y como resultado, los astrónomos dependen de otras cosas que los rodean para poder entender su actividad. A medida que evoluciona la tecnología los científicos han podido sondear mejor la arte “invisible” de la conducta del agujero negro, y sus hallazgos siguen presentando desafíos y contradicciones sobre lo que siempre se ha supuesto sobre uno de los fenómenos más extremos y enigmáticos del universo.