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Ciencia

En el espacio nadie puede oír tus gritos, pero un agujero negro sí puede producir sonidos reales

El vacío espacial no permite que el sonido viaje, pero algunas regiones del universo contienen suficiente gas para transportar ondas de presión. La NASA logró hacer audible la actividad de un agujero negro situado a 240 millones de años luz, aunque no todos los audios espaciales que escuchamos representan sonidos reales.
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El espacio permanece en silencio, pero no está completamente vacío

La famosa frase de Alien asegura que en el espacio nadie puede oír tus gritos. Desde el punto de vista físico, continúa siendo correcta: el sonido necesita un medio material, como aire, agua o gas, para transmitir sus vibraciones. En el vacío casi perfecto que separa planetas y estrellas, esas ondas no tienen por dónde desplazarse.

Sin embargo, el universo no está vacío en todas partes. Los cúmulos de galaxias contienen enormes cantidades de gas extremadamente caliente y poco denso. En esas regiones sí pueden propagarse ondas de presión, aunque sean demasiado graves y lentas para que un oído humano pueda detectarlas directamente.

El mejor ejemplo se encuentra en el cúmulo de Perseo, situado a unos 240 millones de años luz. Allí, el Observatorio de rayos X Chandra encontró ondulaciones en el gas que rodea a la galaxia central NGC 1275 y a su agujero negro supermasivo.

En el espacio nadie puede oír tus gritos, pero un agujero negro sí puede producir sonidos reales
© Magnific

El agujero negro no grita, pero hace vibrar el gas

El sonido no surge del interior del agujero negro. La materia que cae hacia él forma un disco extremadamente caliente y libera enormes chorros de partículas. Estos chorros inflan cavidades parecidas a burbujas dentro del gas del cúmulo y generan ondas de presión que se alejan del centro.

Los astrónomos identificaron este fenómeno en 2003 al estudiar las observaciones de Chandra. La separación entre las ondas reveló que la actividad del agujero negro producía aproximadamente un nuevo pulso cada diez millones de años.

La frecuencia equivalía aproximadamente a un si bemol situado 57 octavas por debajo del do central. Se trata de una nota tan grave que ningún ser humano podría escucharla: su frecuencia queda millones de veces por debajo del límite de nuestra audición.

La NASA tuvo que elevar la nota varios cientos de billones de veces

En 2022, el equipo de sonificación del Chandra X-ray Center extrajo las ondas reales observadas en Perseo y elevó su frecuencia entre 57 y 58 octavas. Esto equivale a multiplicarla aproximadamente por 144.000 y 288.000 billones para introducirla en el rango audible.

El resultado es ese sonido profundo y fantasmal que suele presentarse como “la voz de un agujero negro”. No representa cómo lo escucharíamos si viajáramos hasta allí, pero conserva la estructura de las ondas de presión detectadas en el gas.

No todas las sonificaciones son sonidos reales

La NASA también publicó una sonificación de M87, la galaxia cuyo agujero negro fue el primero fotografiado directamente. En este caso, el audio no procede de ondas acústicas que viajaran por el espacio.

Los científicos combinaron rayos X de Chandra, luz visible del Hubble y ondas de radio captadas por ALMA. Después asignaron diferentes tonos, volúmenes e instrumentos a la posición, intensidad y frecuencia de cada señal. M87 puede “escucharse”, pero el audio es una traducción musical de datos electromagnéticos.

Esta diferencia es importante. En Perseo existen ondas de presión reales que fueron aceleradas hasta hacerlas audibles. En M87 y muchas otras piezas, la sonificación transforma imágenes y mediciones científicas en sonido siguiendo reglas definidas por los investigadores.

Una nueva forma de acercar la astronomía

El programa de NASA Universe of Learning desarrolla estas experiencias junto con personas ciegas o con baja visión. Elementos como el brillo, el color y la posición de una estrella pueden representarse mediante cambios de volumen, tono o duración.

Las evaluaciones preliminares indican que tanto las personas con discapacidad visual como quienes pueden ver las imágenes aprenden información astronómica mediante estos audios. La sonificación no sustituye al análisis científico, pero ofrece otra forma de reconocer patrones y comprender fenómenos que normalmente se presentan únicamente de manera visual.

El espacio continúa siendo silencioso en sus grandes regiones vacías. Pero donde existen gases, partículas y plasma, las vibraciones pueden propagarse. El universo no suena como en las películas, aunque tampoco es completamente mudo.

 

 

Fuente: Xataka.

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