Aunque los vuelos espaciales comerciales existen desde la década de 1960, en los últimos años se han integrado a la agencia nacional de los viajes al espacio. Fue un año tumultuoso para la industria espacial privada, que puso a prueba su papel en el cosmos. Hubo compañías que tuvieron grandes hitos en 2024, pero otras no lograron estar a la altura.
En 2024 la luna recibió a dos alunizadores, una tripulación de astronautas quedó varada en el espacio en el fiasco de la Starliner, y una torre gigante atrapó al cohete más grande que se haya construido jamás. Gizmodo analiza los altibajos de esta industria en un año crucial.
No digamos que es un fracaso: Boeing deja varados a sus astronautas
Tras años de postergaciones la nave Starliner de Boeing finalmente partió en su primer vuelo tripulado de prueba con dos astronautas que iban a la Estación Espacial Internacional (ISS), cumpliendo un contrato de la NASA de hace una década.

La nave Starliner partió el 5 de junio con los astronautas de la NASA Butch Wilmore y Suni Williams. Hubo problemas para acoplar la nave a la estación espacial después de que cinco de los propulsores de la nave fallaran. También hubo cinco filtraciones de helio, una de las cuales se identificó antes del lanzamiento. La nave permaneció acoplada a la ISS durante tres meses mientras el equipo de tierra debatía si regresaría a la tripulación a bordo de la misma. Finalmente, la NASA y Boeing acordaron que la nave volviera sin tripulación, y que los astronautas regresaran en la nave Dragon doe SpaceX. La Starliner se desacopló de la ISS el 6 de septiembre, pero los astronautas quedaron allí hasta que los busquen en una Dragon.
Boeing calificó la cobertura mediática como “bastante dolorosa”, y pidió que se deje de decir que los astronautas quedaron “varados”. La Starliner le costó a Boeing U$ 1,85 mil millones en pérdidas totales, y con su contrato con la NASA de U$ 4,2 mil millones sigue siendo propietaria de la nave en tanto que la NASA será un cliente que (¿eventualmente?) pagará por las misiones a la ISS.
A SpaceX le fue bien
“Es una probabilidad incierta, pero no es cero”, dijo Elon Musk, CEO y fundador de SpaceX durante una entrevista por video hace dos años al explicar que su compañía planeaba atajar al cohete más grande que se haya construido usando unos brazos mecánicos gigantes. “Elon dijo que borremos las patas. Solo usaremos los brazos”, dijo un ingeniero de Space X en el video.

Y por cierto, la visión de Musk que parecía dudosa rindió frutos este año. El 13 de octubre el Starship se elevó en su histórico vuelo de prueba y por primera vez, Mechazilla, una torre de 122 metros de altura, extendió sus brazos y atajó al cohete propulsor super pesado de 71 metros, acunando a la Starship mientras la hacía descender.
El cohete reutilizable demostró ser más exitoso que su predecesor. SpaceX lanzó su cohete Starship por primera vez en abril de 2023 pero su debut no fue ideal porque el vehículo se tambaleó y obligó a los controladores a emitir un comando de autodestrucción justo antes de los cuatro minutos de la misión.
En noviembre de 2023 el segundo vuelo de prueba del Starship resultó en la destrucción en vuelo del propulsor super pesado y la etapa superior, aunque significó una mejora significativa respecto del primer vuelo. En el tercer vuelo de prueba, en marzo, Starship exitosamente separó las etapas, completó una combustión de los motores de la segunda etapa, demostró transferencia del propelente interno para la NASA y puso a prueba la prueba de provisión del Starlink. En junio, el cuarto despegue rompió nuevas barreras, y el cohete sobrevivió al pico de calor y la máxima presión aerod inámica durante su reingreso controlado.
SpaceX está desarrollando el sistema de alunizaje humano que dejará a los astronautas cerca del Polo Sur de la luna en las misiones Artemis 3 y 4 de la NASA. También, la compañía quiere usar el megacohete para llevar carga a la baja órbita terrestre, a la luna, y eventualmente a Marte.
Más que un turista espacial
El 12 de septiembre Polaris Dawn se convirtió en la primera misión privada en realizar una caminata espacial. Dos astronautas salieron de una cápsula SpaceX al vacío del espacio en un momento histórico para los vuelos espaciales comerciales. A bordo del Dragon SpaceX iba quien compró la nave: el empresario tecnológico, entusiasta del espacio y potencial nuevo jefe de la NASA, Jared Isaacman.

A la luna
En febrero, Intuitive Machines, de Texas, fue la primera compañía privada en alunizar. Con el Odysseus, 12 cargas llegaron cerca del cráter Malapert A en la región del Polo Sur de la luna después de un viaje de ocho días por el espacio.

Odysseus tuvo un problema de navegación, y acabó ladeado, con lo que solo podía recibir luz solar sobre el panel horizontal. Pero a pesar de su incómodo alunizaje, Odysseus cumplió con su tarea principal de posarse suavemente en la luna para llevar carga a la superficie lunar.
La industria privada al rescate
Los emprendimientos espaciales comerciales no fueron los únicos en sufrir contratiempos este año, pero las compañías privadas podrían ser la clave para la revitalización de la agenda espacial de EE.UU.
La NASA canceló el viaje lunar VIPER (Volatiles Investigating Polar Exploration Rover) diseñado para buscar y estudiar el hielo de agua en el polo sur de la luna. Dijeron que desarmarían el VIPER y usarían sus partes para misiones futuras pero la comunidad científica estuvo en desacuerdo, con lo que la NASA convocó a organizaciones para que se hicieran cargo del robot lunar y lo enviaran a la luna. Intuitive Machines aceptó el reto, y trabaja junto con otras compañías, organizaciones de investigación y socios internacionales para responder al pedido de información de la NASA.
No habrá sido un año perfecto para los vuelos espaciales privados, pero la industria comercial trabaja para demostrar que puede hacerlo, en el paisaje tan velozmente cambiante de los lanzamientos de cohetes, viajes privados al cosmos, y difíciles alunizajes.