La escotilla entre la nave de carga rusa y la Estación Espacial Internacional (ISS) se ha abierto finalmente después de que un horrible olor obligara a los astronautas a sellarla. La buena noticia es que el olor no ha permanecido y la NASA tal vez haya encontrado la causa.
Los cosmonautas de Roscosmos Ivan Vagner y Aleksandr Gorbunov desempacaron la carga de la nave Progress 90, que llevó tres toneladas de alimentos, combustibles y otras provisiones a la ISS. Cuando se acopló al módulo Piosk de la estación espacial el día sábado los astronautas notaron un extraño olor que provenía de la nave de carga, además de unas raras gotas flotando por el lugar. Tras mantener sellada la escotilla que conectaba a la Progress con el módulo ruso para que el hedor no ingresara, los astronautas informaron luego que el olor se disipó rápidamente y que procedieron con las operaciones de transferencia de la carga, escribió la NASA en su actualización del lunes.
En cuanto al olor extraño la NASA dijo que podría haberse debido a “gases de materiales que había dentro de la nave espacial de carga”, aunque no queda en claro si eso podría haber afectado las provisiones que se cargaron en la ISS.
No hay riesgo de contaminación
Al detectarse ese olor los controladores de vuelo en tierra activaron los sistemas de purificación de aire “como parte de los procedimientos normales”, según afirmó la NASA. El cosmonauta Vagner también limpió los sistemas de ventilación y realizó inspecciones fotográficas, seg´n la agencia espacial. La NASA había reportado que la calidad del aire dentro de la estación espacial estaba en niveles normales, despejando así las dudas de si la ISS podría haber estado expuesta a un riesgo de contaminación.
La nave espacial Progress 90 debe permanecer acoplada a la ISS durante seis meses. Después de eso la nave de carga regresará a la atmósfera de la Tierra y se incendiará al reingresar junto con los residuos de lea ISS que los astronautas cargarán en la Progress.
La nave predecesora, Progress 89, se lanzó el 14 de agosto y sigue acoplada a la estación espacial. El lunes realizó una maniobra de elevación de órbita para la ISS, encendiendo sus motores durante tres minutos y medio para mover ala estación más lejos de un fragmento roto de un satélite que había en su camino, de acuerdo a la NASA. La maniobra ayudó a que la ISS evitara una posible colisión con el residuo orbital. Een estos días ese tipo de maniobras son bastante comunes.
La ISS ha servido de hogar a los astronautas durante más de dos décadas, pero está programada para retirarse para 2030, y la mayor parte de la estación se destruirá en llamas al reingresar. Los fragmentos restantes caerán en una remota región del océano Pacífico conocido como Punto Nemo.