Desde mediados de 2023, el mar Rojo es sinónimo de riesgo. Los ataques hutíes han obligado a cientos de navieras a desviar sus rutas, con sobrecostes millonarios. Sin embargo, desde este verano, un tipo de barco cruza sin problemas: los que transportan coches chinos. Ni un ataque, ni un retraso, ni una amenaza. El patrón es tan claro que los analistas hablan de un pacto no declarado que podría tener enormes implicaciones comerciales.
Una ruta vital para la industria
Cruzar por el canal de Suez en lugar de rodear África supone un ahorro de entre 14 y 18 días de navegación y millones de dólares por viaje. Para fabricantes como BYD o SAIC Motor, esa diferencia puede marcar la rentabilidad de sus operaciones en Europa.
Según Lloyd’s List Intelligence, solo en junio y julio, al menos 14 portavehículos cargados con automóviles chinos atravesaron el mar Rojo sin incidentes, mientras que buques japoneses, coreanos o europeos seguían optando por rutas más largas.

Posible pacto en la sombra
Ninguna de las partes implicadas —China, Irán o los hutíes— ha confirmado un acuerdo, pero la relación comercial entre Pekín y Teherán es clave. Irán destina la mayor parte de su petróleo a China, lo que otorga a esta última un poder de influencia notable en la región.
Analistas como Daniel Nash sugieren que los rebeldes yemeníes podrían tener órdenes de no atacar barcos que transporten coches chinos, incluso si no son de propiedad china. Curiosamente, buques chinos con otras cargas siguen evitando la zona, lo que refuerza la hipótesis de un acuerdo específico para este tipo de mercancía.
Ventaja estratégica en Europa
La cuota de mercado de los coches chinos en Europa se duplicó en un año, alcanzando el 5 % en abril, y podría llegar al 10 % en menos de una década, según S&P Global. Los nuevos aranceles de hasta el 35 % impuestos por la UE obligan a los fabricantes a optimizar costes para mantener precios competitivos.
La recuperación de la ruta del mar Rojo es una herramienta estratégica: reduce costes logísticos, acorta plazos y les permite competir con marcas japonesas, coreanas y europeas que todavía sufren el desvío por África.

Mientras otros frenan, China avanza
En los últimos años, compañías como Tesla, Volvo o Suzuki han padecido paros y retrasos por la inseguridad marítima. En cambio, astilleros chinos están entregando a BYD y SAIC gigantescos buques Ro-Ro, con capacidad para más de 5.000 coches, diseñados para cruzar sin problema por esta peligrosa ruta.
Si la tendencia continúa, el mar Rojo podría convertirse en un corredor privilegiado para la industria automovilística china… y en un nuevo foco de tensión geopolítica.
Fuente: Xataka.