Los Games of the Future 2026 llegan a Astana con una ambición bastante clara: dejar de ser vistos como una rareza futurista y consolidarse como una nueva forma de competencia global. No exactamente deporte tradicional. No exactamente esports. Algo en el medio, o quizá algo que ya no necesita elegir entre ambos mundos.
La edición de 2026 se celebrará en la capital de Kazajistán del 29 de julio al 9 de agosto, con disciplinas como Phygital Football, Phygital Basketball, Phygital Shooter, Phygital Dancing, Phygital Fighting, MOBA PC, MOBA Mobile y Battle Royale. Como ya contamos Gizmodo, la organización presentó el evento como una cita con más de 900 atletas, ocho disciplinas híbridas y una bolsa de premios de 4,75 millones de dólares.
Para Alibek Khassenov, presidente de Kazsportinvest JSC y representante del comité organizador local, el punto no está solo en montar un torneo grande. “GOTF 2026 representa un hito importante, no solo para Kazajistán, sino para el desarrollo continuo del movimiento phygital global”, explicó en una entrevista escrita con Gizmodo.
Una ciudad entera como escenario, no solo una arena

Khassenov insiste en que Astana 2026 no se diseñó para quedar encerrado en un único recinto. Las competencias se repartirán entre sedes como Barys Arena, Zhaksylyk Ushkempirov Martial Arts Palace, Qazaqstan Athletics Sports Complex y Beeline Arena, una decisión que busca convertir el evento en una experiencia de ciudad.
Ese enfoque conecta con algo que en Gizmodo ya habíamos señalado tras el anuncio de la sede: Astana no fue elegida solo por infraestructura, sino por su crecimiento como ecosistema deportivo, digital y tecnológico. La capital kazaja quiere presentarse como un lugar capaz de sostener no solo un evento, sino una escena.
“Las competiciones se celebrarán en múltiples sedes deportivas de clase mundial en Astana, creando una verdadera atmósfera de evento en toda la ciudad”, dijo Khassenov. Además, el torneo convivirá con Comic Con Astana, conciertos y actividades culturales, en una mezcla que apunta directamente a comunidades que ya se mueven entre gaming, deporte, fandom y entretenimiento digital.
El phygital ya no quiere explicar qué es: quiere demostrarlo

La idea phygital es sencilla de describir, pero no siempre fácil de vender: competir primero (o también) en un entorno digital y trasladar esa tensión a una prueba física. En fútbol y básquet, eso significa que el resultado no depende solo del joystick ni solo del cuerpo. Depende del cruce.
Kotaku lo resumió muy bien durante la cobertura de Abu Dhabi 2025: ver fútbol y básquet phygital obliga a “aprender a mirar distinto”, porque el error físico pesa de otra manera cuando ya hubo una fase digital previa.
Khassenov cree que justamente ahí está la diferencia. “Las personas pueden llegar esperando un evento deportivo tradicional o un torneo de esports, pero rápidamente se dan cuenta de que los atletas necesitan pensar, reaccionar, adaptarse y rendir a alto nivel en ambos entornos”, explicó.
Esa doble exigencia es lo que el movimiento quiere convertir en identidad propia. No se trata de poner una consola al lado de una cancha como truco visual. Se trata de construir disciplinas donde lo digital y lo físico se afecten mutuamente.
Una generación que no separa la cancha de la pantalla

Para Khassenov, el formato nació en el momento exacto. “El phygital habla directamente a una generación que nunca vio lo físico y lo digital como cosas separadas”, dijo. En su lectura, para los jóvenes resulta natural competir en una cancha y después continuar esa misma competencia en un entorno virtual.
La idea no es menor. Buena parte del deporte tradicional sigue intentando captar a públicos que ya consumen contenido en streaming, comentan en redes, juegan mientras miran y esperan participar, no solo observar. Khassenov sostiene que los Games of the Future están diseñados para esa lógica: audiencias que quieren compartir, crear comunidad y sentirse parte del evento.
En Gizmodo ya habíamos planteado algo parecido tras la edición de Abu Dhabi: los Games of the Future no solo cambian el deporte, sino la forma de mirarlo, seguirlo y navegarlo. No hay una única competencia central, sino muchas experiencias simultáneas reclamando atención, como si el evento funcionara más parecido a varias pestañas abiertas que a una transmisión lineal.
Astana 2026 también será una prueba para la industria phygital

El gran debate sigue abierto: ¿puede el phygital convertirse en una industria global estable o depende todavía de grandes eventos puntuales? Khassenov reconoce que el desafío está en transformar la atención internacional en algo duradero.
“El reto clave es garantizar que el impulso creado por los grandes eventos se traduzca en desarrollo a largo plazo para atletas, comunidades y ciudades anfitrionas”, afirmó. En Kazajistán, ese trabajo se apoya también en la Qazaq Cybersport Federation, que organiza competencias phygital y acompaña el desarrollo de clubes y atletas.
La fase clasificatoria ya mostró parte de esa estructura. Como contamos Gizmodo, Phygital Contenders Astana 2026 funcionó como último gran filtro internacional antes del evento principal, reuniendo atletas de fútbol, básquet y dancing mientras la ciudad probaba sedes, logística e infraestructura tecnológica.
Kotaku también lo leyó como una señal de maduración: el phygital ya no quiere ser una rareza, sino tener circuito, calendario y campeones propios.
El evento también busca contar otra historia de Kazajistán
Para Astana, GOTF 2026 no es solo deporte. Es posicionamiento internacional. Khassenov cree que el evento puede colocar a la ciudad frente a audiencias jóvenes de Asia Central, Sudeste Asiático, América Latina y otros mercados donde el consumo digital ya marca el ritmo del entretenimiento.
“Organizar los Games of the Future no se trata solo de montar un evento espectacular. Se trata de lo que deja atrás”, dijo. Ese legado, según él, pasa por inspirar a jóvenes kazajos, abrir caminos para nuevos atletas y mostrar a Astana como una capital capaz de alojar formatos deportivos emergentes.
La promesa es enorme, pero también lo es la prueba. Los Games of the Future 2026 tendrán que demostrar que el phygital puede sostener reglas claras, emoción competitiva, público global y una narrativa propia. Astana no quiere limitarse a ser la sede donde eso ocurra. Quiere ser el lugar donde el movimiento empiece a parecer menos una apuesta de futuro y más una industria en construcción.
Puedes leer la entrevista completa aquí.