Los gatos han estado con los seres humanos durante un tiempo relativamente corto en términos de evolución. Según un informe de National Geographic, los cambios que la domesticación ha causado en los gatos domésticos han sido mínimos. La mayoría de las razas felinas tienen menos de 200 años y mantienen una apariencia similar a la de sus parientes salvajes. Esto subraya lo reciente que es la domesticación de estos animales, que llevan existiendo desde hace unos 37 millones de años.
A lo largo de los siglos, los gatos han mostrado un aumento en tamaño. En Europa, hace más de mil años, estos animales eran utilizados para el control de plagas y, en algunos casos, como fuente de pieles. Un estudio de arqueólogos escandinavos comparó el tamaño de las pieles de gatos de la época de los vikingos con los cuerpos de los gatos actuales, revelando que los felinos del siglo XXI son un 16 % más grandes.
La evolución social de los gatos
El biólogo John Bradshaw menciona que los gatos ven al ser humano de una manera particular: como un «gato gigante». Debido a la falta de una jerarquía social marcada, a diferencia de los perros, los gatos no ven a sus dueños como líderes, sino como un miembro más de su «manada».
Por otro lado, un estudio de la Universidad de Oregón sugiere que más del 60 % de los gatos desarrollan un apego cercano hacia los humanos, similar al de los perros con sus amos. Esta conexión podría tener un impacto en la evolución futura de los gatos. El contacto continuo con los humanos podría hacer que los gatos se vuelvan más amigables con el tiempo. Los investigadores sugieren que los gatos más sociables tienen mayores probabilidades de sobrevivir y transmitir estos genes más sociables a sus descendientes.

Gatos del futuro: más grandes y sociables
La convivencia con los seres humanos ha cambiado a los gatos, y los cambios en el comportamiento social podrían intensificarse en el futuro. Los estudios indican que los gatos serán, probablemente, más grandes y más amigables con los humanos, ya que los felinos más sociales podrían tener más posibilidades de reproducirse y perpetuar estos rasgos.
Así, mientras la domesticación sigue avanzando, la ciencia anticipa que los gatos del futuro podrían ser más cercanos a sus dueños y más adaptados a la vida en sociedad, continuando su evolución al lado de los seres humanos.