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Los gatos modernos no son lo que parecen: su linaje africano sale a la luz

Durante siglos, el origen de los gatos domésticos estuvo envuelto en mitos, suposiciones y relatos incompletos. ¿Llegaron con los primeros agricultores? ¿Fueron un regalo de los faraones al resto del mundo? Un nuevo estudio internacional publicado en Science ofrece, por fin, una respuesta sólida: los gatos que hoy duermen en sofás de todo el planeta no nacieron en Europa ni en el Cercano Oriente, sino en el norte de África, desde donde iniciaron un viaje sorprendente que cambiaría para siempre su vínculo con los humanos.

Un linaje que reescribe la historia felina

La investigación, liderada por Marco de Martino e integrada por equipos de Italia, Bélgica, Austria, España, Reino Unido y otros países, analizó ADN de 87 gatos, incluyendo restos arqueológicos de hasta 10.000 años. El resultado desmonta décadas de hipótesis:
los auténticos gatos domésticos llegaron a Europa hace apenas 2.000 años, mucho después de lo que se creía, y lo hicieron de la mano de los romanos.

Hasta ahora, se pensaba que los primeros agricultores neolíticos habían transportado gatos domesticados desde el Cercano Oriente hacia Europa. Pero los análisis genéticos mostraron algo distinto: los gatos hallados en Turquía y Europa durante ese periodo se parecían más al gato salvaje europeo que al doméstico moderno.

Solo cuando el linaje del gato salvaje del norte de África cruzó el Mediterráneo comenzó la verdadera expansión del gato doméstico.

Los gatos modernos no son lo que parecen: su linaje africano sale a la luz
© FreePik

Los romanos, responsables de su expansión

Los datos revelan que, una vez introducidos, los gatos africanos se expandieron con enorme rapidez por Europa. Su viaje estuvo vinculado al movimiento de ejércitos, barcos y caravanas romanas, que los utilizaban para controlar plagas y proteger los almacenes de alimentos.

El estudio también explica el origen de los gatos actuales de Cerdeña:
no provienen de gatos domésticos asilvestrados, sino de felinos africanos que los humanos llevaron directamente a la isla.

Un rompecabezas genético que necesitaba una pieza clave

El gran desafío para la ciencia era distinguir, en fósiles antiguos, a un gato salvaje de uno doméstico. El equipo resolvió el problema combinando restos arqueológicos de diferentes épocas con secuenciación genética de última generación, lo que permitió reconstruir rutas migratorias, cruces y sustituciones de linajes.

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La paleogenómica mostró que el gato doméstico moderno no es producto de una única domesticación, sino de un proceso largo, gradual y geográficamente complejo.

Lo que falta por descubrir

El estudio forma parte del “Project Felix”, un esfuerzo global para descifrar la evolución completa de los felinos domésticos. Los investigadores reconocen que aún faltan muestras clave de regiones intermedias y periodos poco documentados.

Cada nuevo hallazgo tiene potencial para afinar la cronología y comprender cómo un depredador solitario del desierto africano terminó convertido en uno de los animales domésticos más populares del planeta.

Fuente: Infobae.

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