Hay pocas cosas que inspiren tanto asco o temor como los parásitos. El entomólogo Dino Martins intenta despertar en nosotros otro sentimiento hacia ellos: la admiración. Y lo hace en su nuevo libro dedicado a las sanguijuelas, los moscardones, y todo tipo de parásitos.
Su libro, Hidden Creatures: Luscious Leeches, Bashful Botflies, and the Wondrous, History-Shaping World of Parasites [disponible en inglés] nos lleva a recorrer un mundo de parásitos que han acosado a los humanos durante milenios, desde las lombrices intestinales a las chinches de cama que chupan tu sangre mientras duermes. En medio de los datos de la biología y la ciencia, entreteje pasajes sobre su niñez en África y los años que pasó estudiando la naturaleza de cerca.
Entrevistamos a Martins para que nos diga más sobre su interés y pasión por los parásitos.
Ed Cara, Gizmodo: ¿Cuál es el origen de este libro?
Dino Martins: Bueno, hubo varias cosas, como que terminaba mis 10 años de liderazgo en diversas instituciones como el Centro de Estudios Mpala y el Instituto Turkana Basin, y vi que había tantas cosas que cambiaban en el mundo que quería que la gente conociera más, como lo que ha cambiado en la financiación de los estudios científicos, por ejemplo.
Vi que había muchas narrativas compitiendo, mucha información errónea, mucha ansiedad, y lo único que podía resolverlo era la historia de la naturaleza. Había llegado el momento de hacer lo que hacía tiempo quería. Quería compartir mi maravilla, la sensación de descubrir cosas, y como nací en Kenia y aquí sigo viviendo, realmente quería poner a África en primer plano. Es, sí, una historia global pero cuento algo de la historia de África oriental y de mi historia personal también.
Si pensamos en la ciencia de hoy, es mejor, más profunda, más integral y holística, con más datos de los que jamás antes se podían haber recolectado. Los trabajos a veces involucran a cientos de científicos de todo el mundo, pero el público no sólo tiene sed en el nivel intelectual sino también, en el emocional. Este libro podría servir casi como un puente entre el público y la ciencia.
G: Como profesional ha estudiado a los insectos polinizadores como las abejas. ¿Por qué se centró en los parásitos específicamente para este libro?
M: El próximo año saldrá mi libro sobre las abejas. Muchos me preguntaron por qué centré la atención en los parásitos, y es que noté que a muchas personas les interesa la ciencia, la naturaleza, en lo referente a su salud. Los parásitos llaman la atención porque son asquerosos y uno no quiere verlos pero no puede evitarlo, y además, lo mejor es conocerlos porque siguen allí, al acecho.
Piensa en la cantidad de problemas que tuvimos en todo el planeta, con la pandemia de COVID-19, el brote de Ébola, el gusano barrenador en Texas, y verás que en este planeta todo el mundo se verá afectado de una u otra forma por algún parásito.
G: En el libro relatas encuentros personales con los parásitos sobre los que escribes, a veces con finales desastrosos. ¿Hay algún parásito que te haga sentir temor?
M: Me ha sucedido, pero diría que los parásitos del hígado inspiran maravilla y terror al mismo tiempo. Cuento que al venir de una familia rural que siempre crió ganado, desarrollé una conexión cercana, y lo que realmente me conmovió fue ver a estos parásitos en las carcasas de los animales muertos. Es un organismo complejo. No es como algunas bacterias u hongos sino que te mira, piensa, y toma decisiones. Todo eso me pareció terrible.
Pero diré una cosa: hasta el parásito más aterrador te inspira admiración cuanto más sepas y estudies, por lo sofisticadas y notables que son sus vidas, y por su evolución.
Del interés científico a las historias más sorprendentes de los parásitos
G: En el libro cubres una gran variedad de parásitos. ¿Hubo alguno que hayas descartado?
M: Oh, sí, lamentablemente. El libro era mucho más largo, casi un tercio más. Los editores que tuve fueron brillantes, y eliminar ese tercio me dolió porque había escrito sobre cosas increíbles que quería incluir. Por ejemplo, el gusano barrenador. Hablo de los gusanos en el libro y al barrenador lo había usado como ejemplo pero luego decidimos que la sección era demasiado larga. Sobre las chinches, hay una que en el libro aparece sobre una víbora, pero ese género de chinches evolucionó y vive en las iguanas marinas de las Galápagos y en serpientes de mar. Y también quería mencionar cosas de mi niñez, como el gusano del suelo del Congo, que se alimenta de ti mientras duermes, como un vampiro, y luego se va. Podría haber incluir otro millón de ejemplos. Ese fue el desafío de escribir este libro, y aprendí que no todo podía incluirlo porque los editores me enseñaron algo: Mira, hablarás ante grandes audiencias y podrás contar todas estas historias de otro modo.

G: ¿Qué esperas que los lectores se lleven al leer tu libro?
M: Me gustaría reencender la sensación de maravilla que creo que tiene todo niño o todo joven ante la naturaleza. Tenemos que conocer lo bello y lo bizarro para tener una imagen compmleta, porque de otro modo hay riesgos para la salud, nuestras comunidades, animales, familias, etc. Quiero inspirar a la gente para que vaya y mire las cosas de cerca, que aprenda y cuestione.
Vivimos en un mundo cada vez más nacionalista y populista, metido en la política, y eso tiene repercusiones en la ciencia. Quise mostrar que hay ejemplos históricos en que los humanos, con tantos científicos maravillosos, excéntricos y medio locos, han podido resolver algunas de las dificultades más grandes. Logramos entender y resolver cosas como la malaria, y eso porque hubo gente de distintas culturas, fronteras, imperios, que trabajaron con un mismo fin. No quiero juzgar el pasado sino mostrar que así se dieron las cosas y que si no hubiera sido de ese modo nuestro mundo hoy sería muy diferente y no tendríamos todos esos increíbles beneficios que nos da la vida moderna.
Siempre les digo a mis estudiantes que vivimos en los mejores tiempos y en los peores tiempos. Y que los mejores tiempos son resultado de la colaboración. Hoy muchos científicos se cuidan en términos de la política pero si dejas de lado la política, queda el hecho de que somos criaturas biológicas en un planeta biológico, y todos estamos sujetos a las mismas reglas de la naturaleza y la evolución. Por eso creo que mi mensaje a todos sería: somos especiales, pero en realidad no tan especiales. No podemos escapar a la evolución y jamás podremos hacerlo.
Hidden Creatures: Luscious Leeches, Bashful Botflies, and the Wondrous, History-Shaping World of Parasites es una publicación de Penguin Random House, disponible [en inglés] desde el 7 de julio.