En estos días solemos enterarnos de que algún estudio proclama que la IA es mejor que un médico humano para diagnosticar problemas de salud. Son estudios que atraen porque el sistema de salud en EE.UU. está tan quebrado que todos intentan encontrar soluciones. La IA presenta una potencial oportunidad para mejorar la eficiencia de los médicos al realizar cantidad de tareas administrativas, y al hacerlo les dan tiempo para ver a más pacientes y con eso, reducir el costo d ela atención. También está la posibilidad de que con la traducción en tiempo real los que hablan otro idioma puedan recibir mejor atención. En el caso de las compañías tecnológicas la oportunidad de brindar servicios a la industria de la salud sería muy lucrativa.
Sin embargo, en la práctica parece que no estamos cerca de reemplazar a los médicos por la inteligencia artificial, o siquiera hacer que puedan trabajar mejor. El Washington Post habló con varios expertos, médicos incluidos, sobre los resultados de las primeras pruebas con la IA. No son alentadores.
Un profesor de clóinica, Christopher Sharp, de Stanford Medical, usó GPT-40 para hacer el borrador de su recomendación a un paciente:
Sharp elige la pregunta del paciente al azar. “Comí tomate y me arden los labios. ¿Qué recomienda?”.
La IA, que usa una versión de GPT-40 de Open AI, emite una respuesta: “Lamento oír que le arden los labios. Parecería que tiene una leve reacción alérgica al tomate”. La IA recomienda evitar los tomates, usar un antihistamínico oral, y una crema tópica con esteroides.
Sharp mira su pantalla durante un momento: “Clínicamente no estoy de acuerdo con todos los aspectos de esa respuesta”, dice.
“Estoy de acuerdo con lo de evitar los tomates. Y la crema como la hidrocortisona en los labios no es algo que yo recomendaría porque el tejido de los labios es muy delgado así que somos muy cuidadosos en eso”
“Yo quitaría esa parte”.
Otro ejemplo es el de la profesora Roxana Daneshjou, de medicina y ciencia de datos, de Stanford:
Escribe en su laptop una pregunta para ChatGPT: “Estoy amamantando y creo que tengo mastitis. Me duele la mama y se ha enrojecido”. ChatGPT responde: aplique calor, masajee, y siga amamantando más.
Pero Danshjou, que además es dermatóloga, dice que eso está mal. En 2022 la Academia de Medicina de la Lactancia recomendó lo puesto: compresas frías, no masajear, y evitar la sobreestimulación.
La tecnología y la medicina
El problema con los optimistas de la tecnología que impulsan la IA en campos como la salud es que no se trata de lo mismo que el software para el mercado de consumo. Ya sabemos que hay errores, y un error al atender a un paciente podría matarlo. Daneshoju dijo que junto con científicos de computación y físicos presentaron preguntas médicas al ChatGPT y encontraron que el 20% de las respuestas eran erróneas y peligrosas.
Los defensores dirán que la IA puede mejorar la tarea del médico, y que no buscan reemplazarlos. Es verdad, porque el Post entrevistó a un médico de Stanford que dijo que dos tercios de los médicos usan IA para registrar y transcribir sus consultas porque prefieren poder mirar a los ojos al paciente en lugar de mirar el escritorio o el teclado porque tienen que escribir. Pero incluso allí la tecnología Whisper de OpenAI parecería estar insertando información inventada en algunos casos. En uno de ellos Sharp dice que Whisper insertó una transcripción de que la madre de un niño atribuía la tos a que el pequeño había estado expuesto a la intemperie. Eso no existió. La madre jamás dijo algo así.
La próxima vez que vayas a ver a tu médico, quizá te convenga preguntar si utiliza IA para tomar notas de la consulta.