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Ciencia

Los ríos de España acumulan una cantidad de fósforo que no se observa en el resto de Europa

Un análisis de los datos europeos muestra que la concentración de fosfatos en los ríos de España ha aumentado con fuerza durante los últimos años. El bajo caudal, el regadío y la presión urbana agravan un problema que puede favorecer procesos de eutrofización.
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Un litro de agua de un río español contiene, en promedio, más fósforo y materia orgánica que el de cualquier otro país europeo analizado. La comparación resulta especialmente llamativa con Portugal: pese a compartir territorio, clima e incluso algunas cuencas hidrográficas, la concentración media de fosfatos registrada en España puede ser aproximadamente 15 veces superior.

Los datos forman parte de un estudio encabezado por investigadores de la Universitat Politècnica de València (UPV), que analizó la evolución de diferentes indicadores relacionados con la presión humana sobre los ecosistemas fluviales europeos.

El problema no es únicamente la posición de España respecto al resto del continente. Mientras varios países muestran una tendencia favorable, la concentración de fosfatos en los ríos españoles ha aumentado durante los últimos años.

Un nuevo índice para medir la presión sobre los ríos

El equipo desarrolló un indicador denominado HPRE (Human Pressure on River Ecosystems), diseñado para evaluar determinadas presiones humanas sobre los ecosistemas fluviales.

Para calcularlo se combinan parámetros como la demanda bioquímica de oxígeno (DBO) y la concentración de fosfatos.

La primera indica cuánto oxígeno consumen los microorganismos al degradar la materia orgánica presente en el agua. Una concentración elevada de materia orgánica puede aumentar ese consumo y reducir el oxígeno disponible para otros organismos. Los fosfatos plantean otro problema. El fósforo es un nutriente esencial, pero en concentraciones elevadas puede favorecer una proliferación excesiva de algas y otros organismos acuáticos.

Los fosfatos se han triplicado

La evolución registrada en España es especialmente significativa.

Según la serie analizada, la concentración de fosfatos pasó de aproximadamente 0,160 mg/l a finales de la década de 2000 a 0,448 mg/l en 2021. Datos posteriores citados en el análisis sitúan el valor en 0,547 mg/l en 2023.

Eso supone más que triplicar la concentración respecto a los niveles iniciales.

La evolución de la materia orgánica es algo diferente. Después de alcanzar un máximo alrededor de 2016, sus niveles descendieron, aunque continúan por encima de los registrados en 2007.

Esto no significa que España tenga los peores ríos de Europa

Los investigadores advierten de una distinción importante: el HPRE no equivale directamente al estado ecológico general de un río. Un curso de agua puede presentar bajas concentraciones de los contaminantes contemplados por este indicador y, aun así, tener problemas ecológicos provocados por otros factores.

Suecia es un ejemplo: puede registrar niveles reducidos de fosfatos mientras una proporción importante de sus masas de agua no alcanza un buen estado ecológico.

Por tanto, los resultados no permiten afirmar simplemente que España tenga “los peores ríos de Europa”. Lo que muestran es que, entre los países estudiados, presenta concentraciones particularmente elevadas de fósforo y materia orgánica.

El problema de tener menos agua para diluir los contaminantes

Una de las posibles explicaciones está relacionada con las propias características hidrológicas de España.

Muchos ríos españoles tienen caudales relativamente reducidos, especialmente en comparación con los de regiones europeas más húmedas. A ello se suman factores como el regadío intensivo y la presión urbana y turística.

Cuando disminuye el volumen de agua disponible, una cantidad determinada de contaminantes queda menos diluida y su concentración aumenta.

Esto puede favorecer la eutrofización, un proceso en el que el exceso de nutrientes estimula el crecimiento de algas y microorganismos. Su posterior descomposición consume oxígeno y puede deteriorar gravemente los ecosistemas acuáticos.

El tratamiento de aguas será una pieza fundamental

Una de las herramientas disponibles para reducir la llegada de nutrientes a los ríos es mejorar el tratamiento de las aguas residuales.

La Directiva europea 2024/3019 refuerza las exigencias sobre el tratamiento de aguas residuales urbanas e introduce requisitos adicionales para reducir nutrientes como fósforo y nitrógeno en determinadas instalaciones y zonas sensibles a la eutrofización.

España tendrá que adaptar su legislación y sus infraestructuras a estas nuevas obligaciones.

El desafío es especialmente importante en un país donde el cambio en las precipitaciones, la presión sobre los recursos hídricos y unos caudales reducidos pueden amplificar las consecuencias de la contaminación.

Los datos muestran así un problema que va más allá de cuánto fósforo llega a los ríos: cuando hay menos agua disponible para diluirlo, cada vertido puede tener un impacto proporcionalmente mayor sobre el ecosistema.

 

 

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