Saltar al contenido
Ciencia

Marte guarda un secreto en su interior: La esfera metálica que podría cambiar lo que creíamos de su historia

Un análisis reciente de los datos de la misión InSight ha revelado la posible existencia de un núcleo sólido en Marte, de 1.200 kilómetros de diámetro. El hallazgo, publicado en Nature, transforma nuestra visión del planeta rojo y abre nuevas incógnitas sobre por qué dos mundos tan parecidos como Marte y la Tierra siguieron destinos tan distintos.
Por

Tiempo de lectura 2 minutos

Comentarios (0)

En 2022, el polvo marciano silenció a la sonda InSight, la primera en escuchar los temblores del planeta rojo. Nadie esperaba que, años después de su “muerte”, sus registros desvelaran uno de los secretos más intrigantes de Marte: un núcleo interno sólido, metálico y enigmático. Este hallazgo no solo cuestiona lo que sabíamos de su interior, también obliga a replantear por qué, pese a compartir una arquitectura casi gemela con la Tierra, Marte se convirtió en un desierto helado.

El eco de un planeta que tiembla

Marte escondía una esfera metálica en su interior: el hallazgo que obliga a reescribir su historia
© NASA / JPL-Caltech.

Desde 2018, InSight registró más de mil sismos en Marte. Entre ellos, un puñado de ondas sísmicas viajó a través del planeta de lado a lado, igual que ocurrió en la Tierra en 1936, cuando Inge Lehmann dedujo la existencia de nuestro núcleo sólido. Con la misma lógica, un equipo de investigadores de China y Estados Unidos examinó las señales marcianas y obtuvo un resultado inesperado: el centro de Marte no sería líquido, como se creía, sino una esfera sólida de 1.200 kilómetros.

Este descubrimiento cambia la narrativa establecida. Si Marte comparte con la Tierra una estructura tan parecida —corteza, manto, núcleo externo líquido y un núcleo interno sólido—, ¿qué explica que uno mantenga océanos y vida mientras el otro perdió todo rastro de agua y protección magnética?

Un hallazgo que divide a la ciencia

Marte escondía una esfera metálica en su interior: el hallazgo que obliga a reescribir su historia
© Nature.

Los resultados, publicados en Nature, entusiasman a algunos especialistas y despiertan dudas en otros. Antonio Molina, del Centro de Astrobiología en Madrid, considera que refuerzan la idea de que Marte ya está “cristalizando” su interior, un proceso que podría implicar cierta actividad geológica aún latente. En cambio, Simon Stähler, colaborador de la misión InSight, reconoce que los datos son sugerentes, pero otorga apenas un 30 % de probabilidad a que el núcleo sólido exista realmente.

La dificultad es evidente: las condiciones extremas de presión y temperatura en Marte son imposibles de reproducir con exactitud en los laboratorios terrestres. Así, lo que parece una certeza puede ser apenas un reflejo de lo mucho que aún desconocemos.

El enigma magnético

El gran interrogante es por qué, si Marte y la Tierra poseen arquitecturas tan similares, uno tiene un campo magnético protector y el otro no. Según el geólogo Nicholas Schmerr, la clave podría estar en el ritmo de cristalización. En la Tierra, ese proceso alimenta la dinamo planetaria que mantiene su magnetosfera. En Marte, en cambio, el núcleo sólido evolucionaría demasiado lentamente para generar un campo magnético. Sin él, la atmósfera se perdió hace miles de millones de años, y con ella, las posibilidades de vida en la superficie.

La paradoja es poderosa: el descubrimiento del núcleo sólido no reduce los misterios de Marte, los multiplica. Igual que ocurrió con la Tierra en 1936, quizá debamos esperar décadas hasta confirmar lo que hoy parece una intuición científica.

Compartir esta historia

Artículos relacionados