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Ciencia

Más de 1.200 personas se intoxicaron por comer pescado y mariscos contaminados con toxinas de algas en EE.UU. en 12 años, y los CDC dicen que es solo la punta del iceberg

Desde 2011 se informaron en EE.UU. cientos de brotes vinculados con algas marinas y otros tóxicos, según un nuevo informe de los CDC
Por Ed Cara Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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La piscina del Lincoln Memorial de Washington, D. C., no es el único lugar con problemas a causa de las algas. Un informe reciente de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades muestra que las toxinas que contienen alimentos provenientes del mar y causadas por algas marinas y otras formas de vida están enfermando a las personas.

Los científicos de los CDC analizaron los datos de los informes que monitorean las enfermedades provocadas por la ingesta de alimentos en EE.UU., en registros de la última década y más. Hallaron que desde 2011 hubo cientos de brotes vinculados a toxinas marinas, a menudo por pescado o mariscos llenos de toxinas de algas. Y lo peor es que el riesgo de estas afecciones podría aumentar con el tiempo debido a que las algas dañinas florecen con más frecuencia y en más lugares también.

«La expansión geográfica, el aumento en la frecuencia, y la creciente intensidad de las algas dañinas florecientes en las aguas de las costas de EE.UU. podrían aumentar la presencia de ciguatoxinas y toxinas relacionadas con los mariscos en animales acuáticos”, escribieron en el trabajo que se publicó la semana pasada en el Morbidity and Mortality Weekly Report de los CDC.

Toxinas marinas

Las toxinas marinas son la causa principal de las enfermedades por ingesta de alimentos, afecciones que no son contagiosas. Pero según los autores de los CDC, este es el primer informe que resume el costo de estos brotes a nivel nacional.

Las toxinas suelen ser de dos tipos. Hay algas marinas que pueden producir neurotoxinas. Las más comunes entre las que enferman a los humanos son las ciguatoxinas. Los peces pequeños comen las algas, luego otros peces comen a los pequeños, y la cadena sigue. Aunque las ciguatoxinas no enferman a los peces, sí pueden acumularse en los depredadores marinos a medida que avanza la cadena alimentaria, y los peces más grandes como el róbalo o el huachinango pueden contener suficiente ciguatoxina como para enfermar o hasta matar a quien los coma. Los mariscos que se alimentan de las algas también pueden acumular niveles peligrosos de biotoxinas, en particular en el momento en que florecen las algas.

Hay otra enfermedad causada por toxinas marinas conocida como escombroidosis, una intoxicación alimentaria por consumir algunos pescados (como el atún o la caballa), si no se conservan bien. Cuando se conservan a temperaturas elevadas durante demasiado tiempo (4,4 °C), las bacterias que contienen descomponen un aminoácido llamado histidina en histamina y otras toxinas. Al ingerir estos pescados  cargados de histamina, se puede desencadenar una reacción parecida a una alergia.

Los investigadores de los CDC analizaron los datos del sistema de monitoreo de enfermedades causadas por los alimentos y entre 2011 y 2023 encontraron 402 brotes reportados y vinculados a toxinas marinas. En esos brotes hubo 1.280 enfermos, 96 pacientes hospitalizados, y una persona fallecida. En casi todos los casos (95%) se trató de escombroidosis o ciguatoxinas. La enfermedad por toxinas en mariscos fue menos común pero a menudo más grave, y al menos el 25% de los enfermos debió ser hospitalizado.

Los investigadores señalan que seguramente hay casos sin informar. No hay pruebas diagnósticas para la intoxicación por toxina marina, y tanto el enfermo como su médico podrían no tomar en cuenta estas toxinas como probable causa de la enfermedad, en tanto que hay médicos que quizá no sepan que estos casos tienen que informarse al departamento local de salud.

Qué hacer

Lamentablemente, las toxinas marinas son resistentes a los métodos de seguridad como la cocción. Tampoco tienen olor ni sabor, aunque a veces la toxina escombroide puede tener un leve sabor metálico o verse con aspecto de panal. Aunque en muchos casos la intoxicación causa enfermedad leve o de corta duración, hay personas que presentarán síntomas graves o incluso duraderos a lo largo de meses o años.

Los autores dicen que hay formas de reducir el riesgo.

“La prevención contra la escombroidosis consiste en asegurar que se conserve el pescado a temperatura adecuada, y en la prevención participa el conocimiento de las prácticas de seguridad en instalaciones de importación de pescado o en los restaurantes. La mayoría de los casos provocados por ciguatoxinas o toxinas en los mariscos tiene que ver con los frutos de mar recogidos de manera artesanal. Es esencial que en las áreas afectadas se comunique el mensaje sobre la prevención sobre toxinas de las algas en ámbitos de la pesca recreativa”.

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